martes, 27 de enero de 2015

La España de las Tres Culturas, la España europea de la convivencia.


La Historia de España en la época medieval es muy especial. Tiene rasgos singulares que sólo acontecieron en este rincón de Europa. En las tierras hispanas, judíos, musulmanes y cristianos convivieron durante muchos siglos.

Hubo minorías judías en otros países europeos, pero por ejemplo en Francia, aunque llegaron los islamitas, en las primeras décadas del siglo VIII, tras la derrota de Poitiers, se replegaron de vuelta al-Andalus.

Constatar este  hecho es preciso, porque hay mucha bibliografía, sobre todo del siglo XIX, que tiene una visión distorsionada de esa época y convivencia. 

La historiografía del XIX, sólo consideraba españoles a los cristianos, mientras que judíos y musulmanes, eran vistos como ajenos a nuestro país y enemigos.

Fue Francisco Javier Simonet, quien nos dio a conocer a "los mozárabes subyugados por la morisma pero valientes que conservaron durante muchos siglos su fe, su religión, el espíritu nacional y la cultura de la antigua España romano-visigoda-cristiana".

Marcelino Menéndez Pelayo, nos habló de Umar ibn Hafsum, que dirigió la revuelta muladí en al-Andalus, y que al final del siglo IX se pasó al bando mozárabe, convirtiéndose en el "Pelayo de Andalucía".

Pero estas historiografías, están vistas y hechas por los vencedores... porque la auténtica verdad, la tenemos en un documento de la época, del que fuera uno de los más grandes monarcas castellano-leoneses, Alfonso X el Sabio que dijo lo siguiente:

"Ca esta nuestra estoria de las Espannas, general la levamos. Nos de todos los reyes dellas et de todos los sus fechos que acaecieron en el tiempo pasado, et de todos los que acaescen en el tiempo present en que agora somos, tan bien de moros como de cristianos, et aun de judíos si acaesciese en qué".

Es decir que Alfonso X el Sabio, deja bien claro para que no queden dudas que en la historia de España, han participado tanto cristianos, como judíos, como musulmanes. Y esto quiere decir que las gentes del medievo aceptaron  no sólo como súbditos de sus reinos a las gentes de otras religiones, sino como parte importante de su presente.

Ya en la segunda mitad del siglo XX, fuimos testigos de la lucha entre dos eruditos republicanos que desde el exilio defendieron sus puntos de vista. Nos referimos a Américo Castro, insigne filólogo y Claudio Sánchez de Albornoz. Américo Castro en su obra "La realidad histórica de España", nos decía que la "vividura hispánica", "la forma de ser y de estar en el mundo de los españoles", surge como fruto de la confluencia durante siglos de las "tres castas" y esto es lo que hace diferente al español de todos los demás europeos.

Américo Castro en su libro "España, un enigma histórico", defendía la idea contraria, "no se arabizó la contextura vital hispánica" y "la contribución judaica a España, también fue limitada".

Tras ellos, Pierre Guichard, profesor de la Universidad de Lyon y uno de los mejores especialistas en la España islámica, afirmó:

"no hubo absorción y asimilación de los orientales por los hispano-visigodos, sino más bien a la inversa, habiendo tenido los poderosos linajes bereberes, gracias a una vitalidad superior y fuerza, tendencia a reemplazar , a eliminar, o a integrar social, económica, y políticamente a las familias indigenas".

En al-Andalus, según contaba Guichard, durante siglos funcionaron la endogamia, la fuerza de la tribu y del clan, el agnatismo, la poligamia, y el papel privilegiado de la masculinidad. Esto explicaría el machismo, el sentido de clan familiar, la calided y  hospitalidad,  y la "caballerosidad" hispana más patente del centro al sur peninsular. Vamos que según Guichard, los rasgos dominantes del mundo islámico penetraron y bien en las tierras hispanas.

Puntos de vista semejantes, fueron defendidos por el historiador Thomas E. Glick, en un libro más que recomendable: "Cristianos y musulmanes en la España medieval (711-1250)." , donde confirma la influencia en el lenguaje, las manifestaciones artísticas, la economía, la sociedad, el vestir, y las costumbres. Porque los mozarabes que emigran del sur al norte manifestaron una fuerte arabización que a su vez transmitieron a los demás cristianos, pues era signo de refinamiento y cultura.  Ocho siglos de convivencia en nuestro territorio, tienen que pesar, le duela a quien le duela, igualmente la convivencia con judíos desde el siglo I, también tuvo que dejar una fuerte huella en nuestra sociedad y cultura.

Los monarcas visigodos tomaron medidas muy duras contra los judíos, y es precisamente en al-Andalus, en el siglo X, en la época del Califato, cuando confluyen las tres religiones en paz, cuando se da la "edad de oro del medievo europeo"; fruto del cual nacerá la época moderna. Sin esa labor de puente cultural, de crisol de razas  que hizo España, Europa, no habría avanzado .

Y prueba del nivel cultural de esa España de la convivencia, es la tolerancia de esos reyes cristianos medievales con sus súbditos musulmanes y judios,  frente a los reyes que pusieron en marcha las masacres de las Cruzadas en Tierra Santa y en el Languedoc.

Sin duda la pieza clave de esa LUZ DEL MEDIEVO,es la ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO, que se funda  a comienzos del siglo XII en Toledo, testimonio fiel de que las tres religiones podían convivir y que además haciéndolo fue cuando más frutos del intelecto dieron y más ideas renovadoras que iluminaron a la humanidad, para tener una visión del mundo con menos límites.

Los españoles debemos sentirnos orgullosos de que la "atlántida" de los musulmanes, esa tierra de al-Andalus, esa Sefarad o Tierra Prometida de los Judíos, y ese Eden, del que habla Ribero Meneses, que estuvo en el norte peninsular, convivieron. Justo en esa tierra mágica, de ciudades de bronce, ríos de cobre,de sinagogas con tierra de Jerusalén, en esa tierra de griales y sierra de la Demanda, Sierra Salvada, o tierra de puros. Lugar sagrado de cenobitas y ribaths. Un lugar que cuando los templarios que procedían de las guerras de Oriente, conocieron y vieron su corte,  tuvieron que exclamar, este es el proyecto que debemos difundir una tierra de sabios en paz, que adoran al único Dios, le llamen como le llamen. Y creo que la claudicación y devolución del Ribath de Calatrava, la tercera ciudad del Califato, lugar de enfrentamiento que estuvo defendida por monjes guerreros del Islam, tuvo que ver con esas negociaciones en las sombras que sufis y templarios, en las altas esferas, planificaban.

Pero tuvo que llegar un monarca inculto y ávaro, y la crisis de objetivos tras la caída de San Juan de Acre, para que aquel proyecto de sinarquía universal, se fuera al garete.

Se imaginan que futuro habría tenido España,  e no haber echado a sus banqueros judíos y comerciantes musulmanes, de haber  seguido siendo tolerantes con otras religiones y no haber caído en el fanatismo ultracatólico de Isabel y sus descendientes, que nos llevaron a las guerras de religión, a ser odiados en Europa y dilapidar toda la plata de América intentando convencer a los protestantes de que pensaran de otra forma.

Nunca fuimos más europeos e influimos más en Europa que cuando el faro de la Escuela de Traductores de Toledo brillaba y que nadie nos convenza y manipule para pensar lo contrario.

Es por ello que en próximos post, iremos desgranando las claves de esa convivencia , simultaneando con otros post de iconografía y simbolos del arte medieval.



domingo, 4 de enero de 2015

La grandeza de lo pequeño: La Mezquita del Cristo de la Luz y las Ordenes Militares (III)

Mucha gente se pregunta ¿Por qué se respetó la Mezquita de Bab al-Mardum en Toledo, un pequeño oratorio musulmán? Este edificio, que hoy es conocido como Mezquita del Cristo de la Luz, muy seguramente se preservó porque les recordaba a las Ordenes Militares ( en este caso se dice la Orden de San Juan o del Hospital) a las construcciones en Tierra Santa, y en cierta manera el Sepulcrum Domini.  La cúpula octogonal de la que surgen los nervios, es la que inspirará las iglesias de Olorón y Torres del Río. Es curioso esa vinculación de la Mezquita a las Ordenes Militares, y que fuera rebautizada como Iglesia de la Santa Cruz. La unión entre la forma significante y la dedicación que existen entre los tres ejemplos (Toledo, Oloron y Torres) es producto de una voluntad semántica ligada a las formas arquitectónicas de Tierra Santa y de una forma simbolica abstracta al Sepulcrum Domini y no tan abstracta gracias a la cupulilla central de entrecruzamiento periférico. Fueron las Ordenes Militares, las que consiguieron que se respetara la Mezquita por ello.


Los hospitalarios (oficialmente) se sintieron más que satisfechos con añadir un ábside a la construcción que habían recibido, porque traía a su memoria o a su imaginación Tierra Santa gracias a la planta cuadrada dividida mediante columnas en nueve cuadrados que se cubren con bóvedas de nervios entrecruzados de nueve diseños distintos.

 El segundo ejemplo es la Iglesia de Oloron, La iglesia tiene planta de cruz griega, poco frecuente en la arquitectura románica de los territorios situados a un lado y otro del Pirineo . Perteneció a Santa Cristina de Somport, fundación confiada a la orden del Santo Sepulcro.

Otro dato a tener en cuenta,  es que en las  representaciones hispanas del Santo Sepulcro y del Templo de Jerusalén hay la presencia de arcos entrecruzados  (son muy llamativos los del Templo de Salomón de la Biblia de Ripoll ) 

De alguna forma este simbolismo se relacionó con el Santo Sepulcro y el culto a la Vera Cruz, y se puede observar en lugares como San Pedro de Siresa, la Santa Cruz de Serós, etc. lugares vinculados a las Ordenes Militares de Jerusalen, en este caso el Temple. La Mézquita del Cristo de la Luz en origen, recordemos se vinculó a la Santa Cruz... Recordemos que hubo otros lugares e iglesias que se repartieron a medias, entre sanjuanistas y templarios. Precisamente el Temple, sería quien más respetaría la simbología sufi de los simbolos geométricos de las bóvedas. En el marco de sus disputas con otros cristianos, los templarios fueron a menudo, acusados de traidores por sus cordiales relaciones con los musulmanes. Es verdad, la Orden no sólo contrató mercenarios árabes, los “turcoples”, sino también siervos para cultivar sus tierras, artesanos para sus iglesias y fortalezas y , sobre todo, grupos de intelectuales y estudiosos islámicos, cuyas comunidades protegieron en tierras ibéricas. Fue especialmente intensa su relación con los místicos sufíes, cuya espiritualidad era del agrado del Temple. Los caballeros llegaron incluso a mantener disputas dialécticas periódicas y orgánicas con estos místicos, en cuyo marco pudieron entrar fácilmente en la heterodoxia, dada la rígida ortodoxia totalitaria que promovía la Cristiandad. Existieron varios ribbats (monasterios sufíes), que disfrutaron de la protección del Temple . Uno de los simbolos favoritos del Temple, el corazón, procedía de este poema del  mayor místico sufí, nacido en Murcia Ibn Arabi:

Mi corazón abarca todas las formas,
contiene un prado para las gacelas
y un monasterio para los monjes cristianos.
Hay un templo para los idólatras
y un santuario para los peregrinos;
en él está la tabla de la Tora
y el Libro del Corán.
Yo sigo la religión del Amor
y voy por cualquier camino
por donde me lleve Su camello.
Ésta es la verdadera fe;
ésta es la verdadera religión.

¿Creéis que sé lo que hago,
que por un segundo, o incluso medio segundo,
sé qué versos saldrán de mi boca?
No soy más que una pluma en manos de un escritor,
¡no más que una pelota lanzada por un mazo!

 San Francisco de Asís debatía con sabios árabes y khorasanos; Ignacio de Loyola mantenía correspondencia con Maestros de la Tradición; el Emperador Federico el Grande tenía un consejero árabe; durante el desdichado período de las Cruzadas, los Templarios y los Hospitalarios celebraban cónclaves secretos para evitar excesos trágicos en ambos lados. Fueron aquellos que ya estaban hartos de matar en nombre de Dios, quienes conservaron algo tan simbolico como una Mezquita, dedicada a un Cristo de la Luz, después de trabar amistad en TIerra Santa  o en la Península con el supuesto enemigo.

Texto inspirado en ideas de Javier Martínez Aguirre, Ángel Almazan y otras lectura, que me llevaron a tener conclusiones propias sobre este edificio.


viernes, 2 de enero de 2015

La flota templaria y los templarios de Irlanda I parte


La autora en unas ruinas templarias en Wexford (Irlanda)


En Inglaterra, e Irlanda se tiene por aceptado que cualquier toponimia que incluya la palabra "temple", tiene detras una propiedad templaria: Así tenemos Temple Street en Dublín, el Temple Fortune de Londres, Templetown, Templetombe...

Así que aunque no se sabe a ciencia cierta, tenemos la certeza de que en el sur de Inglaterra, Escocia y el sur de Irlanda, la presencia templaria fue bastante fuerte.

Ciudades como Baldock, ( deriva de Bagdad) en el Reino Unido y Bristol, fueron pertenencias templarias. Bristol era uno de los puertos importantes de la Orden y traficaban con regularidad con La Rochelle. Desde el norte de España, Bristol y La Rochelle, había un comercio continuo de lana, una de las principales fuentes de ingresos de la Orden. Barcos como La Templere y Le Buscard, hacían estas rutas asiduidamente.  La otra fuente de ingresos fue el transporte de peregrinos tanto a Tierra Santa como a Santiago por vía marítima.

En Irlanda, la red de propiedades templarias es conocida aunque no está muy bien documentada.


Sabemos que como minimo hubo seis preceptorías, una en Dublín, otras dos en los condados de Waterford y Wexford. Pero al igual que en Inglaterra, había numerosos feudos, granjas, castillos e iglesias que les pertenecieron. La preceptoría de Kilsaren en el condado de Louth, era propietaria de doce iglesias y recolectaba diezmos de otras ocho.
Iglesia templaria en Templetown. EL recuerdo del Temple está muy vivo en la zona


Tenemos un feudo llamado Temple House en Sligo. Y estas propiedades al suroeste de Irlanda son de vital importancia.

Pub tradicional irlandes, situado en una granja templaria cercana a un puerto del Condado de Westford, en Templetown.

Sabemos que hay documentación de que en el año 1309, los inquisidores papales, llegaron a Inglaterra e Irlanda, y que los templarios arrestados fueron conducidos a Londres, York y Lincoln para ser interrogados, y el rey Eduardo mandó una misiva, pidiendo que aquellos que no fueran arrestados, fueran conducidos a los castillos de Dublín y Edimburgo. Por lo que parece que había muchos templarios en esas tierras sin identificar y que eran conocidos del rey. Los correos papales durante meses y meses pidieron que se les entregaran y el rey hizo caso omiso. Más bien al contrario mandó una misiva  a los castillos para que los templarios pudieran seguir entrando y saliendo de ambas fortalezas.

El primer templario que bajo tortura confesó en tierras inglesas, fue Stephen  de Stapelbrugge, que dijo que en la ceremonia de iniciación había reconocido que Jesús no era el verdadero Dios, sino sólo un hombre. El siguiente fue John Stoke, que había sido el tesorero de Londres. Este en la primera ronda de torturas negó todo, pero en la segunda ronda confesó que el gran maestre le había ordenado que creyese en "el gran Dios omnipotente, que creó el cielo y la tierra y no en la Crucifixión". Esto ni siquiera es cátaro como algunos afirman, pues para ellos el dios creador era malvado.

La Inquisición no perdió el tiempo para dar a conocer ambas confesiones e ir a por todos. Pero era demasiado tarde, como veremos a continuación.


Cuando por fin el rey Eduardo no tuvo más remedio que entregar templarios, estos "eran tan mayores y enfermizos que no podían tenerse en pie", es decir los jóvenes y fuertes fueron dejados en libertad, para que huyeran. Se sabía que en algunas preceptorías del temple en Inglaterra, había leprosos en "casas de reposo" y "jubilados".

Según las crónicas medievales, en la época medieval había miles de templarios en Europa, que movían a miles de sargentos, soldadesca, burocratas, administradores, empleados, sirvientes, artesanos, albañiles, y siervos de gleba y no hay registro alguno de ellos.


Tumba templaria en Kilclogan (Templetown) en el Condado de Wesford. Se puede ver una espada templaria y en la base el simbolo Agnus Dei.

Tampoco sabemos nada del número exacto de barcos de la flota templaria, pero por la cantidad de puertos que poseían era bastante importante tanto en flota naval como en mercante. Esta flora operaba en el Mediterráneo y Atlántico. Nos han quedado algunos documentos con sellos oficiales navales del Temple, referencias a a puertos y barcos, cuentos y leyendas. Pero datos exactos y fiables no nos llegó nada, ni de su capital, ni de nada.

Así que como minimo pudo haber en Inglaterra entre cien y doscientos templarios, libres  con gran experiencia militar y bien entrenados contra soldados aficionados. La apatía con la que Eduardo II, luchó contra los "templarios herejes" fue seguida en Escocia e Irlanda. En Irlanda entre 60 u 80 hombres caminaban libres. Es más, el maestre de Irlanda fue puesto en libertad bajo fianza, al igual que sus subordinados.

Cuando se registró la casa principal de Clontarf, sólo se encontraron tres espadas, y una de ellas estaba rota. En Kilcloggan, sólo había dos lanzas y un casco... así que esto apunta a que el grueso de los templarios irlandeses estaban libres y bien armados.

En 1309, Eduardo tiene que detener al maestre de Escocia,  Walter de Clifton, pero no puede exigir demasiado pues la mayor parte de aquellas tierras ya está en manos del rey Bruce, y este luchaba por la libertad de Escocia y encima había sido excomulgado por el Papa, como para ponerse a perseguir templarios, más bien les dió acogida en su ejército. La  pregunta no es saber si los templarios de Irlanda e Inglaterra buscaron refugio en Escocia sino cuantos fueron los que se refugiaron allí.

La flota del temple transportó a más de 6.000 peregrinos a Tierra Santa desde los puertos de España, Francia e Italia, eran sus barcos los favoritos de peregrinos pues iban escoltados por una escolta de galeras armadas y se podía confiar en que la Orden no los vendería como esclavos comó se hacía en otros transportes. Además el viaje era más barato pues estaba exento de tasas aduaneros en sus puertos. Los barcos del temple nunca iban vaciós llevaban tejidos,especias, tinturas, sedas, porcelana, y cristales y tenían su licecia propia para exportar lana por todo el mundo conocido. Era tan activa esa flota que en 1234  los armadores de Marsella, intentaron prohibir su presencia en sus puertos. Lograron limitar sus envíos a un barco anual. De ahí que puertos como  Collioure, Barcelona , Valencia, o Mallorca, cobraran más importancia.

 En otoño la costa de Aberdeen e Inverness, o el mar del norte era peligrosa; una llegada masiva de templarios a la Península habría sido recogida en las Crónicas. Así que seguramente se dirigieron a los puertos de Irlanda, y desde allí tierra adentro llegarían a Escocia, por la ruta que unía Londonderry a Kyntire en Escocia. 

El historiador irlandes Addison, en "The History of the Knights Templars", escribió:

"Muchos templarios continuaban en libertad, habiendo conseguido huir de sus perseguidores eliminando por completo las marcas de su antigua profesión y protegiéndose en las zonas montañosas y yermas de Gales, Escocia e Irlanda".

Balymote Castle, (Irlanda).


Esto podría ayudar a creer en la Carta de Larmenius y que esta es una copia de un documento del siglo XIV, pues bien verdadera o no dice lo siguiente:

"Yo, por último... diré y ordenaré que los templarios escoceses desertores de la orden, sean maldecidos como anatema":

Si es verdadera la Carta de Larmenius, nos dice que aún había esperanza de reconstruir la Orden pero si es falsa, y es del siglo XVIII o XIX nos habla de una animadversión a la masonería de la Estricta Observancia que nació en Escocia por ser esta rama la que verdaderamente descendía del tronco templario.

Hace cinco años tuve la inmensa suerte de recorrer esos lugares templarios en Irlanda. El respeto, y amor a la tradición templaria y masonica está en estos lugares a flor de piel.

Holy Cross en la Abadía de Sligo (Irlanda).

Los templarios y la Catedral de Santiago, en el más puro estilo "Pérez Reverte".

En la Edad Media, la Orden del Temple y la catedral de Santiago de Compostela tenían propiedades en toda Galicia, a veces compartiendo terri...