domingo, 21 de julio de 2019

El Camino de Santiago - Vía Turonensis (I PARTE) (2013)

 « Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo guardianesdelatierrasagrada »

INTRODUCCIÓN

Manuel Criado del Val, desde hace muchos años en sus Congresos de Caminería, ha dejado clara, la importancia que han tenido las vías de comunicación como itinerarios comerciales y culturales. Gracias a estos caminos los hombres salen de su aislamiento y encuentran nuevas formas de pensamiento que les enriquecen. La sociedad del románico apostó fuerte por la comunicación a través de las rutas de peregrinación.        

La importancia de estos santos y sus reliquias, queda ya patente en el Codex Calistinus donde se describen los «cuerpos santos» que el Peregrino de Dios, debe visitar y hacer reverencia de manera indispensable. Mediante estas visitas el peregrino obtendrá el perdón y la iluminación.

Leemos en la Gúia del Peregrino a Santiago:
Los que van a Santiago por la ruta de Tours deben volver atrás y visitar en la ciudad de Orleáns el madero de la Cruz del Señor y el cáliz de San Euverto, obispo y confesor; se visitará también en la misma ciudad el cuerpo de este santo. En la misma ruta, a orillas del Loira, debe visitarse el digno cuerpo de San Martín, obispo y confesor. En la ciudad de Poitiers, hay que visitar el  Santísimo cuerpo de San Hilario, obispo y confesor. En el lugar llamado Angély, debe visitarse la venerable cabeza de San Juan Bautista. En Saintes, a lo largo del Camino de Santiago, los peregrinos deben visitar el digno cuerpo de San Eutropio, obispo y mártir. Después, en Blaye, en el litoral marítimo, se debe implorar las bendiciones de San Román. En su basílica reposa el cuerpo del bienaventurado mártir Rolando. Después en la ciudad de Burdeos, debe visitarse el cuerpo de San Seurin, obispo y confesor.
               
Cada uno de estos santos, era una lección moral para el creyente, San Martin de Tours, profetizó sobre un nuevo Nerón que desencadenaría la violencia de un paganismo renovado. San Hilario de Poitiers, «el bienaventurado Hilario, obispo y confesor, lleno de energía de Dios, venció la herejía arriana y enseñó a cultivar la unidad de la fe».

            Las distintas etapas, distan unos 25-30 kms, aunque nosotros nos hemos detenido en las ciudades y villas más importantes. En un momento dado los peregrinos si lo deseaban podían dejar de andar y hacer parte del camino en barco a través del río o incluso ir por el Garona hasta Tolouse. Estamos en un territorio boscoso y peligroso, son caminos solitarios que invitan al hombre a encontrar consigo mismo. Los Monasterios y Hospitales son un alivio para sus heridas y pies cansados. La farmacopea a través de compuestos de plantas, se desarrollará para atender sus necesidades.

            A partir de finales del S.XX, comenzó un renacer de las peregrinaciones, y tanto en España como en Francia se multiplicaron las publicaciones,  hemos podido acceder a algunos de estos libros aunque fuera en vista restringida de algunas páginas en Google Books, y han enfocado la Vía Turonensis desde el esoterismo, turismo, vivencias personales, historia, hagiografías, y bueno, hemos encontrado muchas berzas mutiladas pero alguna flor.

            A través de la aventura de la realización de este trabajo nos hemos encontrado cara a cara con los coquillars y los pelerins de l’ amour,  una especie de banda de ladrones, vagos y maleantes que se llamaban también compañeros de la concha, que utilizaban un lenguaje en argot y se aprovechaban de la hospitalidad ,la comida y el dinero que se tenía para limosna para atender a los verdaderos peregrinos.

            Hemos descubierto que fue en el año 350, cuando San Martin, futuro obispo de Tours, que era un importante terrateniente, dueño de viñas en toda la región, fue a visitar y asesorar a los monjes de una abadía. Ató su burro al extremo de una fila de cepas y se fue a sus menesteres con los religiosos. Al regresar, el animal se había comido gran cantidad de hojas jóvenes. A la vendimia siguiente, se dieron cuenta de que esas cepas habían producido más y mejor que las otras. No faltaron los monjes en repetir la experiencia mejorando la técnica. Este hecho lo recoge la iconografía de las iglesias del Valle de Loira.

            Otra página nos descubrió la aparición de las Cofradías de Santiago, que en la historia del peregrinaje tuvieron importancia pues fueron origen de instituciones hospitalarias. De la primera que se tiene constancia es la Cofradía de Santiago de Paris, cuya existencia se conoce desde 1298. Tambien nos hemos dado de lleno con la hospitalidad que está recogida a través de las descripciones de hospitales conocidos que comienzan a operar a partir del siglo XII, casi todos fundados por reyes y nobles y que tenían la obligación de albergar una, dos o tres noches a los peregrinos pobres y viajeros.

            En nuestro peregrinar académico, hemos encontrado catedrales como la de Chartres:
«Quien va de camino a Chartres, la divisa desde una distancia de treinta kilómetros, todavía a muchas hora de marcha; la región coronada por ella con la masa edilicia de su catedral y de sus torres; ciudad de dos torres. Durante toda la Edad Media fue una ciudad catedralicia llena de vida, lo era por su catedral, y hoy es una imagen de aquello que antaño fue,  una ciudad-catedral. ¿Qué fue aquello? Un mundo que vivía de la catedral y con ella; las casas apiñadas a sus pies, las calles atadas a sus pies y campos, prados y aldeas a los que se echaba una mirada desde aquí. El campesino podía habitar su miserable cabaña y el caballero su castillo, pero ambos participaban en igual medida y con igual sentimiento en la vida de la catedral, en su lento crecimiento a través de los siglos(…) todos los hombres sin distinción tenía una vida común en la catedral. Nadie que de noche se encerrara en su propia miseria dejaba de saber que fuera, más cerca o más lejos, tenía una riqueza que también le era propia» Elio Vittorini (Diario Abierto 1929-1959)[1]1

Esta visión de Vittorini, está cercana a la de los viajeros románticos del XIX y se mantuvo en la historiografía del siglo XX  y muy seguramente era la mirada inocente de aquellos peregrinos medievales sobrecogidos ante el tamaño y belleza de estos edificios, el juego de la luz y de los colores, que les hacía vivir la ilusión de que habían entrado en un anticipo del Paraiso y que se iban encontrando en su caminar.

            Por su parte las iglesias románicas con su cementerio que se iban topando por los paisajes rurales les llenaban de paz. Aún hoy en esos lugares se masca el silencio y nada recuerde el presente. La grandiosidad de las iglesias románicas eran sus medidas humanas y el distanciamiento del ajetreo y el ruido, que obligaba a los peregrinos a reencontrarse con su alma. Además hemos ido hallando monasterios, abadías, hospitales, puentes…todo en orden, todo en su lugar, igual que la vida,  «Tú ora, tú protege, tú labora»

         Los caminos de peregrinaje a Santiago de Compostela son herederos de calzadas romanas que los propios peregrinos medievales usaron preferentemente por que estas vías les podían garantizar un paso apropiado y correcto aún después de años de abandono y deterioro. Sin embargo fueron las primeras vías, al igual que pasos ganaderos o caminos creados según el paso de los pies, que aglutinaron el santo sacrificio de ganarse la Compostela tras años de dedicación a la andadura y que recibían silenciosos cada vez más devotos según iba creciendo la fama del destino santo.


Es por eso por lo que se hizo necesario la adecuación y normalización de las vías que se iban llenando a lo largo de los siglo XI, XII y XII y gracias a la creación de hospitales, iglesias y hermandades de auxilio a los peregrinos se fueron estipulando unas vías mucho más definidas a lo que ayudó sin duda el texto escrito por Aumerit Picaud donde se relatan su viaje y aconsejaba el paso por una u otra zona. Ésta Guía del peregrino corrió como la pólvora entre las manos de quienes pensaron hacer el camino y la iban siguiendo como las actuales guías de turismo.

El camino naciente en Paris fue uno de ellos. Recibe el nombre de vía Turonensis por su paso por la ciudad de Tours y a lo largo de toda Francia recorre pueblos que alzaron edificaciones piadosa para honrar a Dios y ayudar a los peregrinos.

Su inicio es la propia calzada romana existente y a lo largo del trabajo iremos desgranando cada una de las etapas más importantes por las que el viandante pasaba  cada vez más cansado y ansioso, recordando su salida desde la lejana Paris.
Aunque Paris represente un hito de inicio importante y se pueda considerar el punto de partida, la capital francesa acogía a peregrinos que debían de venir de más al norte. Las rutas que llegaban a Paris llevaban consigo a quines venían de la actual Holanda, Dinamarca, el oeste alemán y el propio norte francés pues la ciudad de Reims comunicaba con la capital por un camino directo que fue usado por peregrinos.
Muchos de los propios caminos hacia Paris sirvieron a partir del siglo XIV como enlaces para peregrinar a Roma lo que nos habla de una trama urbana no olvidada aunque su uso no condujera a ningún punto de especial interés.
   
3.-Paris

La Vía Turonensis empieza su largo camino en el actual distrito cuarto de Paris.
Ésta ciudad, fundada por  galos en el siglo III antes de Cristo, se convirtió en la capital del reino francés en el siglo XII de mano de la dinastía capeta que la rodea de murallas de las que hoy no conservamos nada.

Reuniéndose todos los peregrinos en la ciudad el punto de partida se situaba en las proximidades de la Iglesia de Saint Jacques de la Boucherie. Después se cruzaba el Sena hacia la I´lle de la Cité por el Pont au Change dejando de lado a Notre Dame de Paris y salía de la isla por el Pont Saint Michel. Dirigiéndose por la calle de Saint Jacques se pasaba por la Iglesia de Saint Jacques du Haut-Pas desde donde va a la Porte du Saint Jacques que existía en la primera muralla que Felipe Augusto construyó en el siglo XII siendo luego sustituida por la Porte d´Orleans en la muralla de Luis XIII del siglo XVII, pudiendo escoger el peregrino si quiere ir por la rue de Tombe Issole, por la avenida del general Leclerc o por la rue Père-Coretin.


De todos los lugares antes mencionados no todos son de la Edad Media. El avance de la ciudad de París hacia el sur y el consecuente aprovechamiento del espacio o la reforma en los edificios han hecho que solo lleguen hasta nosotros algunos de ellos e incluso éstos están incompletos en su estructura original.


IGLESIA DE SAINT JACQUES DE LA BOUCHERIE

            El punto de encuentro de los peregrinos que salen de París. Dedicada a Santiago el Mayor se podría considerar el nacimiento oficial del camino Turonensis aunque lamentablemente no hemos conservado más que la torre de la antigua iglesia.
           
Se localiza en el antiguo barrio de los carniceros (Boucherie significa carnicería en francés) y su fundación viene mencionada en el Codex Calistinux como obra de Carlomagno, algo que de momento la historiografía no puede ni confirmar ni desmentir.             Pero si que sabemos que el nombre se le puso en 1259 para diferenciarla de la iglesia de Saint-Jacques du Hat-Pas[1].

Poseía varias reliquias del santo compostelano por lo que se convirtió en un lugar muy frecuentado por los peregrinos.

Como fue vendida tras la Revolución Francesa no conocemos su estructura interior aunque por grabados del siglo XVIII (Imagen I) podemos adivinar que era una iglesia típica del gótico francés con tres naves en triangulo, una puerta principal a sus pies con arquivoltas y sobre ella un rosetón. Había otra puerta al norte de menores proporciones. Sabemos también que Nicolas Flamel, un ilustre químico y prohombre parisino, fue enterrado en ésta iglesia y financió la construcción del tímpano de la iglesia en 1389[2]. Conservamos una ilustración (Imagen II) de éste tímpano que nos muestra a los donantes arrodillados ante la Virgen con el Niño, apareciendo también dos santos intercesores, un de ellos es Santiago Peregrino.

Lo único que conservamos como hemos dicho es la torre de la iglesia gracias a que los diversos compradores de la iglesia acataban una clausula de protección hacia la torre.
Fue iniciada en 1509 no se terminó hasta 1522 elaborándose en estilo gótico flamígero por los maestros de obra Jean du Felín, Julien y Jean Ménart Revier. La torre tiene una altura de 52 metros siendo rematada en sus cuatro esquinas por tres animales, símbolos de tres evangelistas, y una estatua del santo patrocinador de la iglesia de diez metros de alto; todas ellas fabricadas por un tal Rault que recibió 20 libras por su trabajo[3].

PONT AU CHANGE.

El primer puente que se construyó en su lugar fue en el siglo IX, conocido por el nombre de Puente del rey por ser mandado construir por Carlos el calvo. Su nombre fue variando varias veces hasta que en el siglo XV los cambistas de la ciudad serán reubicados en su entorno. El actual puente es del siglo XVIII por directo mandato de Napoleón III.[4]

NOTRE DAME DE PARIS

            La más insigne de las iglesias parisinas. Surge en el siglo XII pero Violet-le-Duc hizo de ella un proyecto modélico de su restauración ideal modificando profundamente su estética y sus elementos originales.

PONT SAINT MICHEL

El original Puente de San Miguel se alzó en 1378 siendo construido en piedra hasta que en 1408 una riada se llevó el puente y las casas que se habían alzado en él.[5]

SAINT JACQUES DU HAT-PAS.

El principio de ésta iglesia hay que buscarlo en una orden italiana de hermanos hospitalarios venidos de Altopascio (Italia) que la fundaron en 1180 cuando esa zona de la actual París era aún campo. En ese momento no era una iglesia, los hermanos de Altopascio fundaron un hospital para peregrinos y pobres. Aunque la orden fue abolida por el Papa Pio II en el siglo XV algunos hermanos se quedaron en el pequeño hospital hasta que al siglo siguiente fue ocupado por una orden benedictina que transformó la hospedería en una iglesia-convento.
  

Llegamos a la ciudad de Orleans, en el centro de Francia, la cual pertenece al departamento de Loiret.

Como curiosidad, decir que la ciudad  fue asediada por los ingleses durante la Guerra de los Cien Años y Juana de Arco la liberó (1429). [6]

Aunque los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial hicieron mella en ella, se han mantenido muchos edificios históricos antiguos, monumentos, barrios importantes, etc; todo ello combinado con las arquitecturas más contemporáneas  y actuales.



Se trata de una catedral católica romana de estilo gótico tardío, encuadrada dentro de la tradición sacra del Norte del Loira, y como su nombre índica, está dedicada a la Santa Cruz y fue calificada como monumento histórico en 1862.

Debido a que otra de las iglesias, la de San Esteban, se estaba quedando demasiado pequeña, decidieron que la iglesia de la Santa Cruz, merecía ser la iglesia principal de la diócesis de Orleans, elevándose por tanto a Catedral.

Monseñor Arnulfo II, comenzó la reconstrucción de la iglesia para construir una que estuviese acorde con su rango. Comenzó siendo de estilo románico y se completó en el siglo XII, siendo una de las más grandes de Francia.

Tenía pasillos dobles, un coro sobre la cripta, deambulatorio y una hermosa fachada en la que resaltaban dos torres. Quizás debido a la rapidez con la que se construyó terminó derrumbándose en 1227.

Unos años más tarde, 1278, el obispo Robert de Courtenay, nieto del rey de Francia Luis el Gordo, decidió, en lugar de restaurar el anterior edificio,  construir uno totalmente nuevo y para eso eligió un nuevo estilo que comenzaba a florecer en Francia, el gótico.

Comenzaron las obras en 1288 a cargo del obispo Gilles Pega (las viejas torres románicas de la fachada occidental y las bahías de la nave que no estaba en ruinas se conservaron). El objetivo era sobrepasar a las catedrales «clásicas» en tamaño y amplitud.

Todas las secciones longitudinales del templo se proyectaron de cinco naves, y el coro de seis tramos y ábside alcanzó la cifra record de nueve capillas radiales. Las capillas radiales basan su lenguaje en el de la arquitectura parisina de hacia 1240. La Catedral de Orleans, tiene guiños a edificios de Paris, y tiene soluciones arquitectónicas tomadas de Soissons, Chartres y Reims. La perspectiva interior recuerda a Chartres, y los arbotantes unidos en «cuerdas de arpa», a la catedral de Amiens. También tiene soluciones modernas como el triforio enmarcado en rectángulos tomado de las soluciones de Meaux y Colonia.



Cuando se terminó, la catedral destacaba por su coro, sobre el que se apoyaban magníficos arbotantes y que, a finales del siglo XIII, fue completado por absidiolos.

Un siglo después se completan también las capillas laterales.

Planta de la Catedral de Orleans (Francia)

En 1567 se inicia la segunda guerra de religión y Orleans pasa a manos de los protestantes. El Príncipe de Conde, jefe de los protestantes quería llenar las aberturas de la catedral para evitar saqueos, sin embargo, un pequeño grupo de fanáticos, los hugonotes, decepcionados por el Conde, quieren hacer frente a la iglesia católica y entran en la catedral durante la noche del 23 al 24 de febrero de 1568 y derrumban cuatro pilares del crucero (sólo permanecieron intactos los absidiolos radiales del coro y los dos primeros tramos de la nave).

Por todos estos motivos, cuando el rey Enrique IV de Francia regresa de Gran Bretaña tras firmar el Edicto de Nantes que pondría fin a las guerras de religión, (1598) se compromete a poner en marcha la total reconstrucción de la catedral (sella la base el 18 de abril de 1601 y se coloca posteriormente una placa sobre uno de los pilares).

Se termina por tanto el coro en 1623 y el crucero estaba completo en 1636; el transepto norte se finaliza en 1643 y el sur, en 1690. La Catedral mediría 140 metros de largo y quedaría dividida en 5 naves.

Cuando Luis XIV reinó en Francia, para rendirle homenaje, se incorporó un sol en su honor en los rosetones del transepto, acompañado de su insignia “Nec pluribus impar” (por encima de todos).

En 1739, se inicia la construcción del portal occidental rematado por las dos torres que flanquean la fachada (de 88 metros de altura y cuyas dos primeras plantas de se construyeron diez años después).

En relación a la fachada occidental, decir que tiene 5 portones y una decoración barroca admirable.

Ya en 1829 se finalizan las obras y se inaugura aprovechando que en dicho año se celebraba el 400 aniversario del levantamiento del asedio inglés por Juana de Arco y su ejército.

Desde 1971 cuenta con su propia universidad. [7]

Catedral de Orleans


En Tours, ciudad que pertenece al departamento de Indre y Loira, encontramos gran cantidad de patrimonio histórico-artístico. Entre ellos destacaremos la Catedral de Saint- Gatien, denominada así por el primer obispo de Tours.

Fue clasificada como monumento histórico en 1862 y  construida entre 1170 y 1547.



Se empezó a construir para sustituir a la antigua catedral que se incendió en 1166 después de la guerra entre Luis VII de Francia y Enrique II de Inglaterra; pero las obras no acabaron hasta dos siglos más tarde. Por ello, se pueden apreciar varios estilos dentro de la misma, desde el primitivo, hasta el estilo flamígero. Esta evolución puede verse al contemplar la fachada, coronada con linternas de aire renacentista. Las vidrieras son de diversas épocas, las del ábside del siglo XIII y las de los rosetones del XIV y XV. Ocupan unos 800 m2.

Lo más destacado de la misma son las dos agujas elaboradas en el frente del oeste y su órgano de madera. La caja de este último fue ofrecida por el Arzobispo Martín de Beaune en el siglo XVI.


En el norte del edificio podíamos encontrar la salette, un conjunto arquitectónico del claustro catedralicio que cuenta con una bella escalera de caracol y que conduce a los archivos y a la biblioteca.

La fachada perdió grandes estatuas al ser destruida por los protestantes durante
guerras de religión.

La torre norte fue construida en 1507 por Pedro de Valencia y la sur entre 1534 y 1547 por Pierre Gadier.

En la catedral podíamos encontrar la tumba de dos hijos de Carlos VIII y de Ana de Bretaña. La tumba es de mármol de carraca y es de estilo renacentista puro.
Al sur de la misma, el antiguo palacio arzobispal. [8]

Otro edificio religioso que podíamos encontrar en la ciudad era la Basílica de San Martín de Tours en cuya cripta se encontraba la tumba de este santo.

En cada una de las cuatro grandes rutas de peregrinación a Santiago de Compostela, aproximadamente a medio camino entre el primer punto de reunión en territorio francés y la frontera española, se contruyó una iglesia de peregrinación. Eran las iglesias de Saint-Martin de Tours, de Saint-Martial de Limoges, de Sainte-Foy de Conques, y de Saint-Saturnin de Toulouse. La más importante de estas iglesias era Santiago, Saint Martial de Limoges ya no existe y de esta que nos ocuparemos ahora, sólo quedan los fundamentos.


Saint-Martin de Tours, era la más antigua de estas cinco iglesias de peregrinación, se construyó hacia el año 1000 y se considera que era la construcción que poseía el más antiguo de los deambulatorios completos con absidiolos completos. En ella tomó forma el tipo de iglesia con cinco naves y con un transepto de tres naves, que más tarde se repetirá en Toulouse y Santiago. Esta disposición de planta fue muy bien recibida en todos los monasterios de las rutas de peregrinación.

El edificio más antiguo  fue quemado por los normandos en el año 848 y de nuevo, accidentalmente, en 994, lo que llevó a una reconstrucción en 1014. Un desastre tuvo lugar en 1096 y procedió a una revisión a fondo del edificio entre 1175 y 1180, porque era un paso importante en la Via Turonensis.
  
Durante las guerras de religión de 1562, la ermita de San Martín fue quemada por los protestantes y el edificio sobrevivió hasta la Revolución, pero en condiciones de deterioro total, debido a la falta de mantenimiento.

Lo único que queda casi intacto fue la Torre de Carlomagno (que se derrumbó en parte en torno a 1928 y fue restaurada en 1963), la Torre del Reloj y una galería del claustro renacentista.

El proyecto de reconstrucción de la iglesia se llevó a cabo en 1860 por iniciativa de Leon Dupont. Fue objeto de una controversia larga, ya que sus partidarios querían un edificio en el mismo lugar y del mismo tamaño que la anterior iglesia. Ya en 1884 se llega a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Tours y el Arzobispado y se plantea que el nuevo edificio sería más pequeño que el anterior y perpendicular (norte-sur) y así compartiría la ubicación de la antigua cabecera por encima de la tumba de San Martín.

Los trabajos comenzaron así en 1886  por el arquitecto Victor Laloux, planteándo un edificio estilo neo-bizantino.
  

Se trata de una iglesia de piedra caliza, granito y mármol, con cubiertas de pizarra. Para los murales y demás decoración, se contó con la ayuda del pintor Adrien Lavieille, hijo de Eugene Lavieille.

La cúpula decorada con una estatua de bronce de San Martin, se encargó al escultor Jean-Baptiste Hugues.

  

Como curiosidad, decir que el cuerpo de San Martin fue enterrado en un sarcófago detrás del altar de la nueva basílica. [9]

Este santo es quien da nombre a este itinerario jacobeo. Por lo que haremos un alto para describir su vida.

San Martín, era hijo de un tribuno militar, nació en Sabaria, Panonia ( Hungría) y pasó su juventud en Pavía. Sus padres eran paganos. Cuando aún apenas tenía 10 años solicitó ser catecúmeno, parece ser que su padre que quería que siguera la tradición militar de la familia se opuso. A los 15 años le hizo enrolar en el ejército, donde destacó como el camarada más simpático y por su valor. Fue enviado de servicio a las Galias, concretamente a Amiens, es allí donde todavía no bautizado, pero ya impregnado con las mejores disposiciones cristianas, dividió su manto para dar la mitad a un pobre que titiritaba de frío en su camino, y con la otra mitad se evitó un buen reuma, aunque sus compañeros se cachondearon de este gesto. A los 18 años, recibió el bautismo. Atraído por la fama de san Hilario, el gran doctor de Poitiers, recibió la orden de exorcista ya que por humildad no aceptaba el diaconado. Pero San Martín de Tours, durante toda su vida no pudo estar quieto mucho tiempo en un sitio y partió hacia Sabaria a convertir a sus padres. Sólo consigue convertir a su madre y parte hacia Milan, para llevar vida de eremita. Las persecuciones de los arrianos le obligan a  pasar un tiempo en el exilio voluntario en la isla de Gallinaria. Después cansado de ese Oriente pendenciero, regresa a Poitiers y se establece en la ciudad eremítica de Liguge. Se le concedió la dignidad de obispo, pero el siguió siendo humilde y viviendo como eremita. Recorrió toda la Galia, Paris, Sens, Treves, Vienne, Saintonge para cristianizar a la población, a su paso resucitó a dos personas y exortizó a posesos. En el lecho de muerte, luchó contra el diablo, muere el 11 de noviembre del año 397. Es uno de los santos favoritos del pueblo francés, junto a Juana de Arco y el Arcangel San Miguel.

Su fama es tal que incluso el Greco, pinta el famoso episodio de San Martín y el mendigo en 1597.

Es el patrón de los militares, los tejedores y los comerciantes, Patróno de Francia y de Hungría, así como de Buenos Aires. Fue un ejemplo para las Ordenes Militares. Y es uno de los santos que tiene más iglesias dedicadas en todo el planeta.

Las fiestas litúrgicas dedicadas a San Martin, en los primitivos calendarios son tres, el 4 de julio se conmemoraba la traslación de sus restos, era llamada la Translatio Corporis Sancti Martini, el 11 de agosto se celebraba su consagración como obispo y se llamaba la Sacratio Sancti Martini, y el 11 de noviembre fecha de su muerte la Obitum Sancti Martini. Con estas tres fiestas en su honor, se convierte en uno de los pocos santos que tienen tres fiestas anuales reconocidas por la Iglesia.

El 11 de noviembre, coincide con la matanza del cerdo ( a todo cerdo le toca su San Martín) y es la fecha en que en Europa, suele entrar viento del sur durante unos días, dando lugar al veranillo de San Martín.

 6.-BLOIS
Dentro del más occidental de los cuatro itinerarios principales a Santiago de Compostela por Francia, encontramos Blois.  El camino que es llamado “Grand Chemin”, “Camino de los Peregrino” o por los alemanes “Route Basse” en oposición al itinerario suizo.
En Blois, existen diversos monumentos interés[1]2, pero de la época de las peregrinaciones  nos encontramos con el viejo puente, el castillo, y la antigua abadía de Saint Laumer, obra de fábrica románica y un gótico precoz, que se realizó bajo el mecenazgo de Thibault de Champagne.[2]3

PONT DE JACQUES GABRIEL

     En la época medieval, existía  un puente donde hoy se ubica el actual, Pont de Jacques Gabriel.  Dicho puente se construyó en el siglo XI, por el Conde Eudes de Blois que manda construir dicho puente para cruzar el Loira.     En el siglo XVIII, por culpa de una arriada se destruye dicho puente y se ordena construir otro que es el que hoy vemos.

  



El castillo de Blois, está en la parte alta de la ciudad, en el quedan restos del edificio gotico del siglo XIII, y los primeros rasgos del arte renacentista que importa de Italia el rey Luis XII, que nació entre sus muros. Fue completado por Francisco I en el Siglo XVI y, más tarde se adjuntaron alas clásicas. Desde el se velaba por la seguridad de la ciudad

CATEDRAL DE SAINT-LOUIS

 Aparte, en la catedral de Saint-Louis[3], que es de los siglos XV y XVI, aunque en 1928 se dejó al descubierto la cripta, donde había restos de una nave y el ábside de una iglesia del S. X y allí se guardaban las reliquias de Saint Solene.

 



 

 

 

 IGLESIA DE SAINT NICOLAS DE BLOIS

La Iglesia de Saint-Nicolas-de-Blois, o Saint-Lomer, es una obra muy creativa y en ella podemos ver un ejemplo de iglesia de peregrinación, con su deambulatorio, etc. Data del S.XII, aunque posiblemente esté edificada sobre otra anterior, ya que los monjes benedictinos del monasterio de Corbion en Perche, huyendo de los vikingos, encontraron refugio en Blois en el año 924. Su iglesia abacial es la que se llamará de Saint-Laumer, nombre del fundador del primer monasterio, y cuyas reliquias se guardan en la que hoy es conocida como Saint-Nicolas-de-Blois.

La primera parte de la Iglesia se construye entre los años 1138 y 1186, en esa época se construye el coro, el crucero y los  primeros tramos de la nave. El resto se completó a comienzos del XIII. Con las guerras de religión, la iglesia es dañada por los protestantes que además destruyeron la abadía. Durante la Revolución, Saint-Laumer se convierte en el Hôtel-Dieu.

Durante la Edad Media, la iglesia se convertirá en  un importante lugar de peregrinación por las reliquias que alberga: St. Lubin, St. Laumer St., Santa María Egipcíaca y un Lignum Crucis.

Saint-Nicolas-de-Blois es una iglesia románica, como hemos dicho y posee tres niveles de altura de la nave que son de una pureza impecable, el interior de los cruceros es muy armonioso. En la girola y capillas radiantes,  encontramos vitrales contemporáneos que crean un ambiente único, con luz amarilla o azul meditación y limpio.


En estas imágenes podemos ver el conjunto, y la entrada principal que data del año 1186-1120. En la arquivolta observamos tres arcos historiados.

La majestuosa nave románica ( ver en el power point)  da una impresión de grandeza. las bahías estrechas acentuado. Todo lo coordina para que las oraciones ascienden al cielo sin obstáculos.

El coro de Saint-Nicolas de estilo románico puro. El ábside semicircular se apoya en seis pilares con capiteles. El segundo nivel está formado por arcos arcos ciegos, mientras que el tercero recibe cinco ventanas de Max Ingrand en grandes aberturas. Un diseño similar arquitectónica en el transepto .









[1] JACQUES LOUIS DELPAL, «Francia, Guía Artística en color»,  Editorial Everest, León, 1988

[2]  GUY GRATTESAT & AUGUSTE ARSAC, «Ponts de France, PResses Ponts  et chaussés» Paris, 1984; pp. 294
[3] WILLIAM B. KIBLEY: Medieval France: An Enciclopedia,Londres, 2006



[1] VILLAIN, Étienne-François, Essai d’une histoire de la paroisse de St. Jacques de la Boucherie, Paris, Prault, 1758.
[2] VILLAIN, Étienne-François (1758), Op. Cit.
[3] RITTIEZ, Francois, Notice historique sur la tour Saint-Jacques-la-Boucherie, Paris, Impr. de Gaittet, 1856.
[4] HILLAIRET, Jacques, Dictionnaire historique des rues de Paris, Paris : Éditions de Minuit, 1963.
[5] HILLAIRET, Jacques (1963), Op. Cit.
[6] DUTOUR, Thierry, La ciudad medieval. Orígenes y triunfo de la Europa urbana. Paidós, Buenos Aires, 2005, pág 83
[7] LEFÈVRE-PONTALIS, Eugène, La Cathédrale romane d'Orléans, Bulletin monumental, Paris/Caen, vol. 69, 1904, p. 309-372






[1] VV.AA, «El gótico: Arquitectura, Escultura y Pintura», Ullmann y Konemann,China, 2007


sábado, 20 de julio de 2019

El Camino del Norte - Camino Primitivo (I) , © by Mercedes Izquierdo ,2013



«Quien va a Santiago y no al Salvador visita al siervo pero no al Señor»


           
Desde que el hombre es hombre, no se ha conocido una humanidad más centrada en el “yo, mí, me, conmigo” que ésta en la que hemos nacido. Se vive por y para el culto del cuerpo. Tanto tienes tanto vales, da igual de dónde proceda el dinero. Somos narcisistas, egocéntricos, superficiales y todos somos conscientes de que vivimos en una sociedad con la más profunda  crisis moral y ética, desde que el hombre salió de las cavernas. La televisión no deja de recordarnos casos de corrupción, el paro y el egoísmo que nos rodea. Vivimos en medio de prisas donde los lazos familiares se han diluido, y los amigos, son nuestros amigos, en la medida de que sirvan para nuestros intereses. Cargamos con nuestro desarraigo  en ciudades multiculturales llenas de gentes,  viviendo en pequeñas jaulas. Desde ellas vemos el mundo a través de una pantalla  de televisión o un ordenador. Cuando uno piensa, que  tras publicar en Facebook, “mi padre ha muerto, estoy hecho polvo”, surgen veinteC, llega el momento de plantearse la vida, y de buscar un algo más.
No se sabe bien el qué, pero buscas silencio, lo natural, escapar, huir, caminar… Ver la luna y las estrellas,  buscar refugios en templos que se hicieron para la meditación y la oración. Encontrarte  contigo mismo y con esa realidad trascendente que buscas. La necesidad de saber que esta vida no puede ser sólo esta lucha sin sentido, es la que movió a los peregrinos de la Edad Media y es la que motiva a que en cualquiera de las etapas del Camino de Santiago, aún en nuestros días sigamos encontrando a gente con sus mochilas y chubasqueros. Ahí los tienes con los ojos puestos en la meta, sin importarles la fatiga, caminando por las vías francesas que aparecían en el Codex Calistinus, o por la Vía de la Plata ( Ruta Mozárabe o de Andalus) o la que nos ocupa en este trabajo, la ruta del norte. Soy amante del románico y soy peregrina, así que acepto el reto de este trabajo sobre uno de los caminos para encontrarnos con el Patrono, más desconocido y del que apenas hay documentación.

Decía Juan G. Atienza:
Peregrinar- o buscar visceralmente, que al fin y al cabo significa lo mismo- es, pongo la mano en el fuego, la querencia más antigua vivida por el ser humano, que comenzó peregrinando mientras buscaba sus medios de subsistencia[1]

            El Prof. Ramón Yzquierdo  Perrín[3], nos comenta que múltiples son los caminos como múltiples son los orígenes de los peregrinos. Por los caminos medievales y antiguas calzadas, seguramente  que casi por todos pasarían peregrinos, pero eso no les hizo valerse el nombre de caminos de peregrinación. Sólo aquellas que se convirtieron en habituales para miles de personas, llegaron a recibir ese nombre. Y el Camino del Norte o Primitivo, lo merece por méritos propios a pesar de que no podamos acudir al Liber Sancti Iacobi o Codex Calistinus, ya que como decía  el Padre Antonio Viñayo[4],  no sabemos la razón por la que el famoso manuscrito silencia la peregrinación a Oviedo. Pero aun así, hay bastantes testimonios de esta ruta desde el S. XII al XIX.
           
Una de las fuentes es un manuscrito del que sólo se conservan dos copias, titulado “Narratio de reliquias a Hyerosoolyma Ovetum usque translatis. Sequuntur earumdem miracula”. Una copia está en la Biblioteca de Cambray, (manuscrito número 804); y el otro en la de Sir Thomas Phillips en Cheltenhaus, Oxford (manuscrito 209)[5], este manuscrito está lleno de anécdotas de peregrinos como el de la endemoniada que al llegar a Oviedo por un milagro es curada.

La historia del camino primitivo comienza con el rey Silo y su esposa Adosinda  que trasladan la corte asturiana desde Cangas de Onis a Pravia. Desde allí el rey Mauregato (783-788) promueve de una forma definitiva el camino de Santiago.

El rey asturiano Mauregato, estableció su corte en Pravia en la costa asturiana del Palacio de Silo, sólo quedan unas columnas y poco más. Este hecho lo recoge el Beato de Liébana y Heterio de Osma, que hacia el año 785, dirigen a Elipando, Arzobispo de Toledo su “Tratado Apologético del Prelado”.  Y el propio Beato de Liébana, compone entre los años 783-788, un himno litúrgico dedicado a Mauregato y en honor del Apóstol Santiago. Así que con este himno comienza el culto jacobeo y la devoción por Santiago, mucho antes de la tradición de la batalla de Clavijo (Rioja) en el año 844
 Así en el “Breviarium” de Beato de Liébana se expresa:

“¡Oh Apóstol dignísimo y santísimo, cabeza refulgente y dorada de Hispania, defensor poderoso y paterno especialísimo!”
“¡Oh Santiago!, escucha piadoso al Rey Mauregato, y dale amorosamente tu ayuda”…Asiste piadoso a la grey que te ha sido encomendada; sé dulce pastor para el rey y para el clero, y para el pueblo…”

Ya en el año 813, tras la aparición del cuerpo del Apóstol en el castro céltico de Amaea, Teodomiro, obispo de Iria Flavia se lo comunica al rey de Asturias Alfonso II el Casto, quien a su vez lo notificó al papa León III y al emperador Carlomagno. El culto a Santiago se extiende por toda Europa.    Alfonso II peregrinó hasta al sepulcro jacobeo fundando tres iglesias, una dedicada a Santiago a la que dotó con el señorío de las tierras circundantes, otra a San Juan Evangelista y una tercera dedicada al Salvador, a San Pedro y a San Juan Evangelista, en la que se instaló una comunidad de monjes benedictinos para encargarse del cuidado de la tumba y el mantenimiento del culto del Apóstol.

Desde estos primeros años acuden  peregrinos  de diferentes países y cuenta la leyenda del "Pseudo Turpín", que el emperador Carlomagno (768-814) arribó entre los primeros. Cuenta la leyenda que una noche, se intrigó al ver un camino de estrellas que contempló en el cielo y que desde Aquisgrán pasando por las Galias y Navarra, finalizaba en el Finisterre hispano. En sueños el Apóstol Santiago le dijo:
"El camino estrellado que has visto en el cielo significa que marcharás a Galicia al frente de un gran ejército para librar mi sepulcro del dominio sarraceno, y que, después de ti, todos los pueblos irán allí en peregrinación pregonando las maravillas de Dios, hasta la consumación de los siglos".
Continúa la leyenda relatando cómo Carlomagno vence a los musulmanes y se postra ante el sepulcro del Apóstol. A la muerte de Carlomagno se dice que sobre su relicario se dibujaron dos regueros de estrellas en memoria de esta peregrinación.
Así y por orden alfabético, Fontana, Lurdos, Manier, Moissac, Montigny, Obispo de Arzedajan, Racq, Sobieski… Hablan de Asturias y de sus rutas jacobeas, los Itinerarios ingleses en verso, las Guías extranjeras de peregrinos, las Canciones de Peregrinación[6]
.           
Otro rey de Asturias, el sucesor de Alfonso II, Ramiro I, nos cuenta Ramón Yzquierdo, también peregrinó y además se relaciona con la concesión del voto de Santiago, de tanta trascendencia para la sede compostelana.
            
Así que desde el siglo IX, se puede decir que reyes y peregrinos hicieron la ruta, utilizando la vía romana citada en el Itinerario de Antonino y en el Anónimo de Rávena. Los que procedían de otros países desembarcarían en los puertos de Asturias y algunos cruzarían los Pirineos por Irún o Somport, siguiendo hasta tierras de Álava, como explica la Historia Silense.
            
Hay noticia de que en el año 1070, la peregrina Oria,  que era bruja de nacimiento, estaba además poseída, se convirtió en Jaca, en un convento de monjes negros pero Satanás no quería abandonar su cuerpo como no fuera en San Salvador de Oviedo o Santiago y el milagro aconteció en la Cámara Santa, donde el arcediano de la catedral luchó durante días contra el demonio, después de golpes con la Cruz de los Angeles y agua bendita, abandonó el cuerpo de la joven

El rey Alfonso VI, que visitó  Oviedo en 1075, fue peregrino del Camino Primitivo a través del Puerto de Pajares, a su lado iban el Cid y su hermana Urraca.
          
  Sabemos que ya en 1188, en el Camino leones que sube a Oviedo, en el Puerto de San Isidro, ya existía un hospital en lo alto del Puerto, fundado por los monjes de Pardomino para pobres y peregrinos que a veces perecían de frío, en la dureza de este camino.




La persona que más hizo por esta ruta fue Alfonso IX, tal y como explica el Padre Antonio Viñayo, ya que con su labor edificadora (Creó hospitales, iglesias, monasterios y caminos), y tras promulgar en 1228, la constitución de los peregrinos “en camino hacia los templos del gloriosísimo Apóstol Santiago o de San Salvador de Asturias”.
            
En las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, concretamente en la Primera, se dice que los peregrinos son “los que andan en pelerinaje a Santiago o a San Salvador de Oviedo”.
            En el siglo XIII, ya existen en Oviedo la rúa Francisca y la rúa Gascona y encontramos el “Camino Francisco”  (Camino de León), en Tineo, y ya en el XVI el Camino de Santiago  que parte de Oviedo a Galicia. En Caravia, hay una fuente que se sigue llamando de los romeros

            En 1383, Juan I afirma que “Oviedo es lugar santo y devoto, e muy abonado de cuerpos sanctos, e de reliquias muy suntuosas, más que ninguna de las otras Eglesias Catedrales de España.” (Viñayo González, 1991)
            Oviedo y Santiago, entran en rivalidad y en el siglo XVI, lo atestigua la chanson: “Quien va a Santiago y no a San Salvador, visita al criado y olvida al Señor” (Viñayo González, 1991)
            San Salvador de Oviedo, produce en el peregrino una mezcla de fascinans y tremendum-. Fascinans,  porque es un lugar santo, dedicado al Salvador y lleno de reliquias del Antiguo y Nuevo Testamento, y el tremendum (terror), es por lo peligroso de este camino con puentes que se cuelgan sobre abismos, bosques salvajes repletos de osos y lobos. (Yzquierdo Perrín, 2003)

En las Chansons de pelerinaje, el peregrino Fontana que pasa la noche del 16 de agosto de 1539, nos cuenta que:

…“perdido  en la niebla buscando la Colegiata de Arbas, sin poder divisar ni el camino ni el monte, bajo aguaceros tan tenaces, que tal parecía como si las cataratas del cielo, las fuentes del abismo y la ira de los vientos hubieran desencadenado el diluvio (…) a la mañana siguiente sentí fascinación por un país tan bello que talmente parecía el paraíso deliciano, y no pude menos que cantar O Asturia, bella Asturia”.


3.-  TRAZADO Y VÍAS DEL CAMINO PRIMITIVO

MAPA CAMIN

CAMINO  PRIMITIVO[1]

Trazado del Camino

En la página  de la Federación de Amigos del Camino de Santiago, encontramos esta variante de la  ruta original que va de Oviedo a Compostela, (la cual tomaban muchos peregrinos del Camino Francés que desde León tomaban la desviación para visitar a El Salvador ovetense). 

Camino de El Salvador: 

León, Carvajal de la Legua, Villalbura, Cabanillas, Cascantes, La Robla, Puente de Alba, Perdilla, Nocedo de Gordón, Pola de Gordón, Beberino, Buiza, Pobladura de Tercia, Santa María de Arbas del Puerto, Pajares. A partir de Casa de Tibigracias existe otra opción más fácil de recorrer dirigiéndose hacia San Miguel del Río, Santa Marina y Llanos de Solmerón uniéndose en Puente los Fierros. De otro modo se puede continuar desde Pajares hacia Flor de Acebo, Romía de Arriba, Navedo, La Muela, Puente los Fierros, La Frecha, Vega del Rey, Vega del Ciego, La Pola de Lena, La Vega, Vilallana, Ujo, Mieres del Camino, La Peña, Copián, Padrún, Olloniego, Picullanza, Venta del Aire, San Miguel, Caxigal, La Manjoya y Oviedo.


A continuación iremos haciendo una parada en el patrimonio artístico más destacado que encontramos en el Camino Primitivo.

 OVIEDO

            Seguimos con el Padre Viñayo González, que nos explica que la sacralidad de la Catedral de Oviedo tiene que ver con la historia de la traslación del Arca Santa –de Jerusalén a África, de allí a Cartagena, luego llegará a Toledo y por fin a Asturias-, la calidad de las reliquias y santidad es la que fue el reclamo para la peregrinación. Tales reliquias, según consta someramente en el propio acta de apertura del arca (del que se realizaron 2 copias, permaneciendo una en el interior del arca, y del que tenemos noticia a través de una copia del s. XIII), habían llegado a Asturias desde Toledo -adonde habían sido trasladadas "desde distintos lugares" por los cristianos-, a principios del s. VIII, para evitar que cayeran en manos de los árabes, ante las perspectivas de ocupación de Toledo por parte de éstos, tras la derrota del ejército hispano-godo en Guadalete. Tradiciones literarias posteriores, como la noticia proporcionada por el manuscrito nº 99 de la biblioteca de Valenciennes (fines del s. XI), o la  narración de la traslación del arca, de Jerusalén a Toledo, insertada por el obispo de Oviedo Pelayo en el "Liber Testamentorum" (hacia 1118), complementan, sin contradecirla en nada, la somera información acerca del traslado del mencionado tesoro espiritual.

El Arca contiene, Huesos de los Profetas, fragmentos de la Santa Cruz, de la Sangre, del Pan de la Cena, de la Piedra del Sepulcro, de la Tierra Santa, de la Túnica repartida en suertes, del Sudario. Además de vestidos de la Virgen, de la leche de la Virgen. Huesos de san Pedro, san Pablo, santo Tomás, san Esteban, Santiago el menor, san Andrés, san Juan, san Bartolomé. De san Juan Bautista, de María Magdalena, santos Justo y Pastor, santos Adriano y Natalia, san Mamés, santa Julia, santos Verísimo y Máximo, san Germano, san Baudilio, san Pantaleón, san Cipriano, santa Eulalia, san Sebastián, san Cucufate, del palio de san Sulpicio, de santa Ágata, santos Emeterio y Celedonio, san Romano, san Fructuoso, santos Augurio y Eulogio, san Víctor, san Lorenzo,  santos Justo y  Rufina, santos Servando y Germano, san Liberio, santos Máximo y Julia, santos  Cosme y Damián, santos Sergio y Baco, san Esteban Papa, san Cristobal, vestido de san Tirso, san Julián Pomerio (obispo de Toledo), san Félix, san Pedro exorcista, santa Eugenia, san Martín, santos Facundo y Primitivo, san Vicente levita, san Fausto, san Juan, santa Inés, santos Simplicio, Faustino y Beatríz, santa Eulalia (de Barcino), santos Emiliano y Jeremías, san Rogelio, san Siervo, santa Pomposa, y otros muchos (fuera del arca).

 

Es uno de los edificios de la Sede Regia de tiempos de Alfonso II, que nos ha llegado tras sufrir transformaciones en el S.XII; le servía de vestíbulo la Torre de San Miguel. Su modelo arquitectónico es un martyria romano de doble planta. La parte alta es la propiamente Cámara Santa y está dedicada a San Miguel Arcangel. Su ábside alberga una espléndida colección de reliquias y piezas medievales. De las piezas de orfebrería destaca la Cruz de los Ángeles símbolo del reinado de Alfonso II y que podemos ver en el escudo de Asturias. Cruz de oro, con alma de madera que mandó hacer Alfonso II, en el 808 aportando diferentes entalles y camafeos clásicos. En el anverso se decora, con gemas dispuestas geometricamente y una delicadisima filigrana de oro; en el reverso podemos ver en el centro un camafeo y,  en los brazos, una inscripción que dice “Alfonso,humilde siervo de Cristo”.

Tambien podemos ver la Cruz de la Victoria, regalada por Alfonso III a San Salvador de Oviedo, alma de madera, recubierta de láminas de oro, rica decoración en gemas, filigrana y esmalte, en el reverso podemos leer el nombre de los donantes, fecha y lugar de fabricación (castillo de Gauzón, en la ría de Aviles).


 
Otro de los tesoros de la Cámara Santa, es un díptico bizantino del año 539, propiedad del Consul Flavio Stratego Apión, pieza única en España; La Caja de las Ágatas, regalo de Fruela II y su esposa a la Catedral; el Arca Santa, regalo de Alfonso VI en el 1075 con motivo de su peregrinación…
La Catedral del Oviedo, aneja a la Cámara Santa, se mandó construir en el siglo XIV,el obispo Gutierre de Toledo, derribando la basílica prerrománica de San Salvador, fue terminada en el siglo XVI por Rodrigo Gil de Hontañón. Factura imponente la del retablo mayor que se puede equiparar al de Toledo o Sevilla, es obra de Giralte de Villaquiran.
Además los peregrinos encontraban en la ciudad monasterios, conventos, iglesias y siete hospitales (La Magdalena, San Nicolás, San Julián, San Juan, Nuestra Señora, San Sebastián y Santiago)
El Santo Sudario de Oviedo llegó a la bella ciudad asturiana después de un largo itinerario.    Los primeros cristianos debieron conservar en Jerusalén una serie de objetos directamente relacionados con Jesús. Según la tradición, estas reliquias se conservaban en lo que se llamó el Arca Santa.     Hacia el año 614, ante  la inminente invasión de los persas, se hizo necesario poner a salvo el arca con las reliquias. Según los datos de la tradición, el  presbítero Filipo fue el encargado de llevar las reliquias hasta Alejandría.    El empuje de los persas en África dio lugar a nuevos traslados, de modo que el arca con las reliquias llegó a España.  El obispo de Ecija, San Fulgencio, acogió a los huidos, que llegaron a la península por Cartagena, y puso las reliquias en manos de San Leandro, obispo de Sevilla, que era al mismo tiempo su superior y su hermano. Más tarde, cuando San Ildefonso fue nombrado obispo de Toledo, se llevó consigo el arca con las reliquias.
    En la primera mitad del S. VIII, una nueva arca -de roble- sale de Toledo en dirección al norte, esta vez coincidiendo prácticamente su traslado con la invasión musulmana y llegando a Asturias -según diversos autores- entre el 812 y el 842.
    Para albergar tal tesoro, Alfonso II el Casto mandó construir la llamada "Cámara Santa", que inicialmente sería la capilla de su palacio, y que hoy se halla incorporada a la Catedral gótica que se edificó posteriormente. Desde ese momento la denominada "Arca Santa" y su contenido han recibido la veneración constante de los asturianos, a pesar de las diversas vicisitudes históricas

NARANCO:  Bordeando el monte, los peregrinos se encontraban con Santa María del Naranco y San  Miguel de Lillo, joyas prerrománicas del arte ramirense asturiano.
           
Las crónicas asturianas atribuyen a Ramiro I ( 842-850), la importante labor constructiva en el Monte Naranco. La Crónica de Alfonso III, versión rotense del S. IX, nos dice:
              «Ramiro, fundó una iglesia en memoria de Santa María en la ladera del monte Naranco, distante de Oviedo dos millas, de admirable belleza y perfecta decoración, y, para no decir más de su ornamento, abovedada con muchos centros de bóveda, construida solamente con piedra y cal. Si alguien quisiese encontrar un edificio semejante a este, no lo encontrará en Al Andalus»
            
El complejo arquitectónico al que pertenecía este edificio también comprendía la cercana iglesia de San Miguel de Lillo, erigida a tan solo cien metros de distancia. Sin embargo, a causa del derrumbamiento de la cabecera y de parte de las naves de San Miguel, el Aula Regia fue transformada en iglesia, probablemente durante el siglo XII, pues la crónica silense de 1150 ya lo registra como templo de Santa María. El edificio se ubica en la ladera meridional del Monte Naranco donde existía un bosque en el que abundaba la caza. La ausencia de un ábside destinado a contener el trono del rey hace pensar que el edificio hubo de tener carácter de palacio de campo o residencia real dedicada al ocio.1

El templo fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 1985
             
En el lugar denominado Ligno, levantó Ramiro I, un templo que al menos desde el S.XII, tiene la advocación de San Miguel de la cual dice la Historia Silense, siglo XII:
«Sí en verdad, construyó Ramiro I, bajo la advocación del arcángel Miguel, en la ladera del monte Naranco, una hermosa iglesia, que cualquiera que la ve atestigua que nunca hubiese visto otra de pareja belleza. La cual conviene bien al victorioso arcángel Miguel, pues, por la voluntad de Dios, dio el triunfo al príncipe Ramiro sobre los enemigos en todas partes»

TINEO

La ermita de San Roque constituye otro hito importante en el Camino de Santiago a su paso por Tineo. Nada sabemos a ciencia cierta de la fundación de la misma, tradicionalmente otorgada su fundación al propio San Roque, confesor francés que nace en Montpellier, que repartió su fortuna entre los pobres y empecinado luchador contra la peste en sus caminatas hacia Santiago de Compostela.

 FONSAGRADA


El Camiño de Santiago (¡Estamos ya en tierras gallegas ¡) sube por el casco antiguo de la villa, bajando hacia poniente, camino de Padrón (donde existe un albergue de peregrinos en funcionamiento), antes de buscar la encrucillada da Santa Cruz. Seguidamente, esta vereda se acerca a Vilardongo -por la capilla- para encontrarse con la vía buronesa cerca de Pedrafitelas, antes de seguir por encima de Montouto ("monte outo") buscando O Muradal. En Montouto encontramos los restos del antiguo hospital de Santiago de Montouto, fundado en 1357 por el rey de Castilla Pedro I el Cruel, con el fin de ofrecer acogida a los peregrinos que se dirigían a Compostela por el Camiño Francisco desde Asturias. A pocos metros encontramos las grandes piedras de un dolmen neolítico. Finalmente, el camino pasa por Paradavella ("parada vella"), topónimo que de nuevo nos indica el paso por estas tierras de una ruta de peregrinación, antes de llegar al municipio de O Cádavo.


El real hospital de Santiago de Montouto, era un antiguo albergue de peregrinos, situado en las inmediaciones de Fonsagrada, en particular a las afueras de la aldea de Montouto, fue fundado en el 1357 por orden del rey Pedro I de Castilla, apodado "El cruel", el albergue dejo de usarse como tal y se abandonó a mediados del siglo XX.


La localización del hospital varió con el paso de los siglos desplazándose de su emplazamiento original, cerca del menhir de Peña Labrada a su situación actual al lado del Dolmen de Montouto. Todavía es posible encontrar algún cazador de reliquias en las inmediaciones del hospital viejo buscando (saqueando) restos arqueológicos como monedas antiguas de metales preciosos.
El hospital era el primero en Galicia, en la ruta jacobea entrando por denominado Camino primitivo.

LUGO

Lugo es una ciudad amurallada desde hace veinte siglos, es decir una plaza muy segura para los hombres del medioevo por lo que sin duda, cuando en el siglo IX el Rey Alfonso II el Casto se desplazó a Iria Flavia y empezaron los peregrinajes a aquella región, esta era una de las ciudades más importantes del mundo cristiano y por tanto núcleo de confluencia de casi todas las rutas que se dirigían al sepulcro del apóstol
El centro de Lugo, la antigua Lucus Augusti, está rodeado por una Muralla romana de 2.266 metros de circunferencia. Esta impresionante fortificación, una de las más grandes de su tiempo, se erige entre finales del s. III y comienzos del s. IV durante tiempos críticos para la ciudad desde el punto de vista político y militar. Además, es la única en los tres continentes por los que se extendió el Imperio Romano que conserva íntegro su perímetro.
Por esta razón, el 2 de diciembre del año 2000 la UNESCO inscribió oficialmente la Muralla de Lugo en la lista de monumentos. Además de las murallas encontramos  las Termas Romanas (siglos I y II), de las que se preservan diferentes partes como el apoditerium y el caldarium, o el puente romano, que aunque fue construido en el siglo I, fue reformado y reedificado en los siglos XI, XIV y XVIII. Otras joyas arquitectónicas de esta ciudad gallega son las capillas de la Soledad, de San Roque y del Carmen; las iglesias de Santa María A Nova, de Santo Domingo y de San Froilán, que perteneció al antiguo hospital de San Juan de Dios; el convento de los Padres Franciscanos.
Se carece de noticias de lo que pudo haber sido la primera iglesia de Lugo desde su temprana evangelización, posiblemente en el siglo I, hasta los tiempos del obispo Odoario, a mediados del siglo VIII.
Sabemos que este obispo, a quien evoca un acróstico medieval en una piedra colocada sobre la puerta interior oriental de acceso al templo, llevó a cabo la restauración del edificio entonces preexistente.
Por un diploma de Alfonso II, fechado el 27-III-832, conocido a través de una redacción posiblemente interpolada más tarde, sabemos que la catedral odoariana era un edificio de gran belleza, por lo que el Rey Casto lo adoptó como modelo para construir la catedral de Oviedo.
En el primer tercio del siglo XII el edificio se hallaba en unas condiciones tales que obligaron al obispo Pedro III con su cabildo y otras personas notables de la ciudad a concertar en 1129 con el maestro Raimundo la construcción de un nuevo templo conforme al estilo arquitectónico entonces imperante, el Románico.

La catedral actual es, por tanto, de estilo predominantemente románico; su construcción se inició en 1129 y finalizó en 1273. Fue diseñada por el maestro Raimundo de Monforte y dedicada a Santa María, en su advocación de la Virgen de los Ojos Grandes.
Una de sus joyas más destacadas es el retablo mayor, obra de Cornelis de Holanda, dañado a consecuencia del Terremoto de Lisboa de 1755. Tras ello se decidió dividirlo en varios fragmentos, los dos mayores de los cuales se encuentran actualmente en ambos extremos de la nave de crucero.

La catedral posee el privilegio papal de exposición permanente del Santísimo Sacramento, de ahí el cáliz y la hostia que aparecen en el escudo de la ciudad con la leyenda Hic hoc misterivm fidei firmiter prifitemvr (Creemos con fidelidad en este misterio), en referencia al misterio de la Eucaristía y que se trasladó al propio escudo de Galicia. Este hecho hace que se denomine a Lugo como la ciudad del Sacramento.


CAMINO DEL NORTE O DE LA COSTA

Al norte de la península Ibérica encontramos el Camino de la Costa, una ruta costera que, desde Irún, recorre las provincias de Guipúzcoa, Vizcaya, Cantabria y Asturias para adentrase en Galicia y llegar a Santiago de Compostela. Junto con el Camino Primitivo, conforman el llamado Camino del Norte.
El camino transita paralelo a la costa,  es un trazado más duro que el tradicional camino Francés. Son más de 800 km que se suelen realizar en 34 etapas si se va a pie.
 Pese a la dificultad, es una de las rutas que más en alza se encuentra en los últimos años.




VERDENORTE.COM. (2005-2013). Recuperado el 7 de FEBRERO de 2013, de http://www.verdenorte.com/camino-de-santiago-por-el-camino-del-norte



[1]  Federación Española de Amigos del Camino de Santiago (2011). CAMINO DE SANTIAGO, CAMINO DE LAS ESTRELLAS. Recuperado el 7 de FEBRERO de 2013, de http://www.caminosantiago.org/cpperegrino/caminos/caminover.asp?CaminoId=2


[1] G.Atienza, J. (1993). EN BUSCA DE GAIA: LAS ENSEÑANZAS DE LOS MAESTROS CONSTRUCTORES DEL CAMINO DE SANTIAGO. EL SECRETO DE LOS SANTUARIOS Y MONUMENTOS DE LA RUTA SAGRADA. BARCELONA: ROBINBOOK.

[2] Atienza, Juan  G. (1992). LA RUTA SAGRADA. BARCELONA: ROBIN BOOKS.
[3] Yzquierdo Perrín, Ramón (2003). LOS CAMINOS A COMPOSTELA: EL ARTE DE LA PEREGRINACIÓN. MADRID: EDICIONES ENCUENTRO.
[4] Antonio Viñayo González (Otero de las Dueñas, Carrocera, 1922 - León, 13 de diciembre de 2012) fue un eclesiástico y estudioso español. Especializado en la historia medieval de León y su provincia, fue autor de más de cincuenta libros, fundamentalmente sobre arte e historia, aunque también sobre teología. Fue abad de la Colegiata de San Isidoro de León desde 1971 hasta su jubilación en 2003, cuando fue nombrado abad emérito
[5] Publicado en Asturias Semanal,  en el número del 19 de julio de 1969. Dicho artículo fue publicado también en el Tomo I de las obras de Juan Uría Riu, “Los vaqueiros de alzada y otros estudios. De caza y etnografía”.  Biblioteca Popular Asturiana, Oviedo, 1976.
[6] VIÑAYO GONZÁLEZ, ANTONIO (1991). CAMINOS Y PEREGRINOS: HUELLAS DE LA PEREGRINACIÓN JACOBEA. LEÓN: ISIDORIANA EDITORIAL.

BILBIOGRAFÍA:

VERDENORTE.COM. (2005-2013). Recuperado el 7 de FEBRERO de 2013, de http://www.verdenorte.com/camino-de-santiago-por-el-camino-del-norte
Atienza, J. G. (1992). LA RUTA SAGRADA. BARCELONA: ROBIN BOOKS.
Cortés Arrese, M. (1994). POR LAS SENDAS QUE CONDUCEN AL SEPULCRO DEL PATRÓN SANTIAGO. CUENCA: UNIVERSIDAD DE CASTILLA LA MANCHA.
G.Atienza, J. (1993). EN BUSCA DE GAIA: LAS ENSEÑANZAS DE LOS MAESTROS CONSTRUCTORES DEL CAMINO DE SANTIAGO. EL SECRETO DE LOS SANTUARIOS Y MONUMENTOS DE LA RUTA SAGRADA. BARCELONA: ROBINBOOK.
G.Bargo, I. (1993). EL CAMINO DE SANTIAGO. MADRID: ESPASA CALPE.
Gil Fernández, J., Moralejo, J., & Ruíz de la Peña, J. (1985). CRÓNICAS ASTURIANAS. OVIEDO: UNIVERSIDAD DE OVIEDO.
Lanzi, F. (2005). ATLAS DE LAS PEREGRINACIONES. MADRID: SAN PABLO.
López, F., Benvenutti, A., Cardini, F., de la Peña, J., & Plötz, R. (1999). EL MUNDO DE LAS PEREGRINACIONES, ROMA, SANTIAGO, JERUSALÉN. MADRID: LUNWERG EDITORES.
Lozano Bravo, M. (2004). GUÍA DEL PEGRINO MEDIEVAL: "CODEX CALIXTINUS". VALLADOLID: CENTRO DE ESTUDIOS CAMINO SANTIAGO SAHAGÚN.
Musquera, X. (2006). LA AVENTURA DELOS TEMPLARIOS EN ESPAÑA. MADRID: EDICIONES NOWTILUS S.L.
Oursel, R. (1983). RUTAS DE PEREGRINACIÓN (Vol. 5 (EUROPA ROMÁNICA)). MADRID: EDICIONES ENCUENTRO.
Oursel, R. (1985). CAMINANTES Y CAMINOS: LAS RUTAS HACIA SANTIAGO COMPOSTELA (Vol. 8 (EUROPA ROMÁNICA)). MADRID: EDICIONES ENCUENTRO.
S.L, B. C. (ABRIL de 2012). EL CAMINO DE SANTIAGO: PUNTOS DE ENCUENTRO. Recuperado el 7 de MARZO de 2013
Santiago, F. E. (2011). CAMINO DE SANTIAGO, CAMINO DE LAS ESTRELLAS. Recuperado el 7 de FEBRERO de 2013, de http://www.caminosantiago.org/cpperegrino/caminos/caminover.asp?CaminoId=2
Viñayo González, A. (1991). CAMINOS Y PEREGRINOS: HUELLAS DE LA PEREGRINACIÓN JACOBEA. LEÓN: ISIDORIANA EDITORIAL.
Yzquierdo Perrín, R. (2003). LOS CAMINOS A COMPOSTELA:EL ARTE DE LA PEREGRINACIÓN. MADRID: EDICIONES ENCUENTRO.

El Camino de Santiago - Vía Turonensis (I PARTE) (2013)

 «  Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo guardianesdelatierrasagrada  » INTRODUCCIÓN Manuel Cri...