sábado, 6 de septiembre de 2014

El cristianismo antes de Cristo

Apenas había cumplido 18 años, cuando cayó en mis manos un libro estupendo que hablaba de un faraón llamado Jesús...
Aquel libro me abrió los ojos de muchas cosas, y cambió mi perspectiva del mundo. Yo me había educado en una estricta educación cristiana en un colegio de las HH. del Sagrado Corazón de Jesús. No tuve crisis de fe, más bien fue una crisis de cómo me puedo creer todo lo que me cuentan y es hora de que empieces a cuestionarte muchas cosas en tu búsqueda particular.

El libro no es una obra de pseudo ciencia, sino todo lo contrario, era una revisión más comercial de la tesis doctoral del año 1981, con la que Claude Brigitte Carcenat, obtuvo su Doctorado en Historia Antigua, titulado "La filiación divina en Egipto y en el Nuevo Testamento".

La autora partía de varias preguntas, y una premisa. La premisa es que apenas sabemos nada del personaje más carismático de la historia occidental, Jesús. No sabemos nada sobre los que escribieron los Evangelios, su forma de entender una nueva religión si es que lo era para ellos, etc.
Hoy por ejemplo en el País, se ha publicado una noticia sobre un papiro que se ha encontrado recientemente, en el que parece que a los cristianos de los primeros tiempos, les iba más la magia, de lo que nos cuentan en la escuela.

Claude Brigitte, lo tiene claro, hay que separar el Cristo de la fe, del Jesús histórico. Si los textos que nos han llegado son de a partir del siglo II... ¿que fue lo que verdaderamente dijo Jesús, y que fue lo añadido?

Lo primero que debemos tener claro para entender nuestro cristianismo, es que los lazos entre Egipto e Israel, son mucho más intensos de lo que parece a primera vista y ya hace tiempo que son  estudiados en diferentes Universidades.

La primera en la frente es que las rutas que conducen a Israel, son fundamentales para abrir a Egipto a la cuenca mediterránea, por la vía terrestre. Por ello estas rutas siempre existieron, rutas comerciales, con asentamientos judíos. De ahí que al huir de Herodes lo más sensato era pillar esas rutas comerciales a Egipto, como habían hecho otros exiliados y viceversa. Tambien hubo egipcios exiliados que las tomaron para huir de su país. Tal sería el caso de Akenatón.

El flujo entre las culturas griegas, egipcia y judia era continuo, y aunque no siempre vivieron en armonía las relaciones nunca se rompieron del todo. Desde Alejandro Magno, la escala social más baja la tuvieron los propios egipcios, ya que los judios no terminaban de reinvidicar derechos y sobre todo el de mantener su propia religión, aunque el judaismo helenistico que se profesaba en Egipto y lejos de Jerusalén, era mucho más abierto a otras culturas y creencias. 

Vía esa integración egipcio-griega-judia, el cristianismo acabó teniendo en sus iglesias medievales iconografías egipcias.

Por ejemplo tenemos a San MIguel venciendo el dragón,  que no es más que una alegoría de la lucha entre Seth y Apophis. Menos conocida es el origen de San Pedro, portando llaves, que no es otra que el Anubis psicopompo, guardían de las puertas del Otro Mundo, que porta las llaves.

Y más de un historiador se hace la pregunta si aquel asno y aquel buey, en el Portal de Belen, no sean reminiscencias del culto y la tradición del asno-Seth y el Osiris-Apis. Encubiertos de forma metaforica, junto al "faraón" Jesús.

La comunicación entre Egipto e Israel es tan grande que Erman, en 1937 escribe: "El mago apela tanto al nombre de Osiris y de Sabaot, como al de arcangeles y dioses griegos. Cuando Dios se le aparece al mago, llega incluso a invocar a Moises, a quien Dios se le manifestó en la montaña, e inmediatamente sigue diciendo que quiere alabarle en Abidos y en el cielo delante de Ra."

Con este legado egipcio-judio de los primeros Apóstoles y el propio Jesús, es normal que el cristianismo beba de fuentes indirectas egipcias. Pero además se dice que San Marcos, fundó una iglesia en Alejandría, y los coptos presumen de que fue Marcos, el Evangelista quien fundó su iglesia y sufriera martirio en Alejandría. De Lucas, se nos dice que estudió Medicina en Alejandría, y un papiro griego cita a Lucas como Obispo de Alejandría, y en las Constituciones Apostólicas se nos dice que Lucas ordenó a Avilius, Obispo de Alejandría.

Según contaba Brandon, en su obra "Diccionario de la Geografía Eclesiastica", la mayoría de los judeocristianos de Jerusalén e Israel, emigraron a Alejandría, y desde allí partirían a otros lugares.

El mismísimo Adriano, escribirá en una carta a su cuñado lo siguiente:

"Este Egipto que tú me alababas, mi querido Servianus, yo lo he encontrado totalmente frívolo, versátil y rendido a los caprichos. Los que adoran a Serapis, son cristianos y los que se llaman obispos de Jesucristo son devotos de Serapis, no hay un solo samaritano, jefe de sinagoga judía, o sacerdote cristiano que no sea astrologo,auríspice, o charlatán; Cuando llega el patriarca de Jerusalén, le ahcen unos a adorar Serapis, y otros a Cristo". El Talmud de Babilonia, mencionaba al Rabbí Jehudah, que veía en Isis lactante a Eva amamantando a la humanidad y en Serapis a José, que llegó para calmar el hambre de los suyos y de los propios egipcios, como Principe.

 Como vemos el sincretismo en Alejandría, era total.

Ya en 1863, el historiador Sharpe, dijo que en las paredes de Luxor, teníamos la Anunciación, el Nacimiento y la Adoración del faraón, tal y como las copiaría Lucas para su Evangelio, dejando patente que ese texto evangelico está extraído de las narraciones egipcias sobre el nacimiento milagroso del faraón.

Y ya H. Brunner, afamado egiptólogo actual, confirma que sin la influencia de Egipto no tendríamos infancia de Jesús. Es más tanto Jesús como el faraón, eran Hijos de Dios.

De esta forma se confirma aquello que dijo Heródoto: "Es allí en Egipto donde mucho antes que en otros lugares, los hombres descubrieron, los diversos principios de las religiones y conservan cuidadosamente en escritos secretos los primeros fundamentos de los misterios".

Y el cristianismo no escapó de esa regla, bebió tambien de las fuentes mistericas de Egipto.

Veamos un ejemplo, la Anunciación, bebe de del mitico cuento de Satmi. 

Satmi se dirige con su esposo al templo de Ptah, a someterse al rito de la incubación divina, frecuente en la antiguedad entre aquellos con problemas para engendrar hijos. En el cuento se dice textualmente:

"Ahora bien Satmi se acostó una noche y soñó, que  Ptah le hablaba, diciéndole, Mahiatuaskhit, tu mujer ha concebido un hijo. AL niño que dará a luz, se le llamará Senosiris, y hará numerosos prodigios. Cuando Satmi se despertó de su sueño, terminó su desasosiego y su corazón se alegró mucho"... Ahora vayan a Mateo 1, 20-25, y lean.

 Además de en Egipto, se alude a un texto de Isaías 7, 14. y de esta forma se cumple una profecía.

Además el nombre de María, del hebreo Mirjam, significaría, "vidente", "Dama", aunque la raíz etimologica sería, tal y como explica Goerg: "amada de Amón", de ahí que ya el nombre de Maria, nos haga pensar en que es la Madre de Dios.

En el Texto de las Pirámides, Path, dirá del faraón: "mi hijo primogenito, mi bienamado en quien me complazco" ( ¿Les suenan estas palabras?)

                El episodio de la busqueda de Magdalena en el sepulcro, es una repetición de la búsqueda de Isis del cuerpo de Osiris, tal y como lo describe Plutarco.

En fin, es obvio que en el cristianismo tenemos que dar gracias a la vieja religión egipcia pues está claro que nuestras fuentes bebieron de sus fuentes.                                                                                        
En futuros post seguiremos viendo de esos paralelismos entre el cristianismo y la religión egipcia.