domingo, 4 de enero de 2015

La grandeza de lo pequeño: La Mezquita del Cristo de la Luz y las Ordenes Militares (III)

Mucha gente se pregunta ¿Por qué se respetó la Mezquita de Bab al-Mardum en Toledo, un pequeño oratorio musulmán? Este edificio, que hoy es conocido como Mezquita del Cristo de la Luz, muy seguramente se preservó porque les recordaba a las Ordenes Militares ( en este caso se dice la Orden de San Juan o del Hospital) a las construcciones en Tierra Santa, y en cierta manera el Sepulcrum Domini.  La cúpula octogonal de la que surgen los nervios, es la que inspirará las iglesias de Olorón y Torres del Río. Es curioso esa vinculación de la Mezquita a las Ordenes Militares, y que fuera rebautizada como Iglesia de la Santa Cruz. La unión entre la forma significante y la dedicación que existen entre los tres ejemplos (Toledo, Oloron y Torres) es producto de una voluntad semántica ligada a las formas arquitectónicas de Tierra Santa y de una forma simbolica abstracta al Sepulcrum Domini y no tan abstracta gracias a la cupulilla central de entrecruzamiento periférico. Fueron las Ordenes Militares, las que consiguieron que se respetara la Mezquita por ello.


Los hospitalarios (oficialmente) se sintieron más que satisfechos con añadir un ábside a la construcción que habían recibido, porque traía a su memoria o a su imaginación Tierra Santa gracias a la planta cuadrada dividida mediante columnas en nueve cuadrados que se cubren con bóvedas de nervios entrecruzados de nueve diseños distintos.

 El segundo ejemplo es la Iglesia de Oloron, La iglesia tiene planta de cruz griega, poco frecuente en la arquitectura románica de los territorios situados a un lado y otro del Pirineo . Perteneció a Santa Cristina de Somport, fundación confiada a la orden del Santo Sepulcro.

Otro dato a tener en cuenta,  es que en las  representaciones hispanas del Santo Sepulcro y del Templo de Jerusalén hay la presencia de arcos entrecruzados  (son muy llamativos los del Templo de Salomón de la Biblia de Ripoll ) 

De alguna forma este simbolismo se relacionó con el Santo Sepulcro y el culto a la Vera Cruz, y se puede observar en lugares como San Pedro de Siresa, la Santa Cruz de Serós, etc. lugares vinculados a las Ordenes Militares de Jerusalen, en este caso el Temple. La Mézquita del Cristo de la Luz en origen, recordemos se vinculó a la Santa Cruz... Recordemos que hubo otros lugares e iglesias que se repartieron a medias, entre sanjuanistas y templarios. Precisamente el Temple, sería quien más respetaría la simbología sufi de los simbolos geométricos de las bóvedas. En el marco de sus disputas con otros cristianos, los templarios fueron a menudo, acusados de traidores por sus cordiales relaciones con los musulmanes. Es verdad, la Orden no sólo contrató mercenarios árabes, los “turcoples”, sino también siervos para cultivar sus tierras, artesanos para sus iglesias y fortalezas y , sobre todo, grupos de intelectuales y estudiosos islámicos, cuyas comunidades protegieron en tierras ibéricas. Fue especialmente intensa su relación con los místicos sufíes, cuya espiritualidad era del agrado del Temple. Los caballeros llegaron incluso a mantener disputas dialécticas periódicas y orgánicas con estos místicos, en cuyo marco pudieron entrar fácilmente en la heterodoxia, dada la rígida ortodoxia totalitaria que promovía la Cristiandad. Existieron varios ribbats (monasterios sufíes), que disfrutaron de la protección del Temple . Uno de los simbolos favoritos del Temple, el corazón, procedía de este poema del  mayor místico sufí, nacido en Murcia Ibn Arabi:

Mi corazón abarca todas las formas,
contiene un prado para las gacelas
y un monasterio para los monjes cristianos.
Hay un templo para los idólatras
y un santuario para los peregrinos;
en él está la tabla de la Tora
y el Libro del Corán.
Yo sigo la religión del Amor
y voy por cualquier camino
por donde me lleve Su camello.
Ésta es la verdadera fe;
ésta es la verdadera religión.

¿Creéis que sé lo que hago,
que por un segundo, o incluso medio segundo,
sé qué versos saldrán de mi boca?
No soy más que una pluma en manos de un escritor,
¡no más que una pelota lanzada por un mazo!

 San Francisco de Asís debatía con sabios árabes y khorasanos; Ignacio de Loyola mantenía correspondencia con Maestros de la Tradición; el Emperador Federico el Grande tenía un consejero árabe; durante el desdichado período de las Cruzadas, los Templarios y los Hospitalarios celebraban cónclaves secretos para evitar excesos trágicos en ambos lados. Fueron aquellos que ya estaban hartos de matar en nombre de Dios, quienes conservaron algo tan simbolico como una Mezquita, dedicada a un Cristo de la Luz, después de trabar amistad en TIerra Santa  o en la Península con el supuesto enemigo.

Texto inspirado en ideas de Javier Martínez Aguirre, Ángel Almazan y otras lectura, que me llevaron a tener conclusiones propias sobre este edificio.