domingo, 7 de septiembre de 2014

De pavos reales y otras aves de Cristo

A estas alturas de este blog, ya hemos visto algunas cosillas que nos  hablan del sincretismo de la iconografía cristiana.


Hoy llega a "La luz del Medievo", un ave muy especial se trata del pavo real. Aunque en ocasiones pueda ser símbolo de vanidad, es un simbolo solar, vinculado a la rueda ( eterno ciclo)

Del pavo real, sabemos que ya en la antigüedad en la India era un emblema de magnificencia. En la India septentrional, era la montura del dios de la guerra Kartikeya, para ellos el pavo real combatía a la serpiente y por ello lo representaban con la serpiente en el pico o en sus garras. Ese simbolismo como matador de serpientes, tiene que ver con las ataduras temporales y el tiempo. Si la serpiente es del elemento agua, el pavo real como simbolo solar, representa el fuego.

Además era un emblema de la dinastía solar birmana, y en diversas danzas alrededor del mundo que imitan al pavo real podemos ver la invocación de la lluvia, es decir la fertilidad celeste. 

En el Bardo Thodol, el Libro de los Muertos de los tibetanos, vemos al pavo real como trono del Buddha Amitabha, al que le corresponde el color rojo y el fuego.

En el Tibet, el pavo real es simbolo de transmutación alquímica, ya que su belleza espectacular resulta de su poder de destruir las serpientes. Y así Skanda en la India, creará el licor de la inmortalidad, del veneno de las serpientes transmutadas por el poder del fuego solar del pavo real.

En China, encontramos al pavo real para expresar buenos deseos de paz y prosperidad. Y su poder divino de fertilizar es tan impresionante que a una mujer le basta mirarlo para concebir.

En el templo de Angkor-Vat, podemos ver a Kumana montando un pavo y simboliza la energía viril y solar.

 Esa imagen de impresionante belleza que despliega el pavo real también llamó la atención de los griegos. Los cuales como siempre le buscaron un origen griego. Para los griegos los pavos reales más hermosos eran oriundos de la isla de Samos y en esta isla se encontraba el origen de esta especie. 

Según la mitología griega en una de las guardias del boyero Argos, este se durmió, y fue decapitado por Hermes. Hera tomó los cien ojos del mitico guardían de los bueyes y los fijó en un ave, que quedó para siempre ricamente adornado.

Los mismos griegos dijeron que que el plumaje del ave recordaba una noche estrellada y sin nubes, y se le llamó por ello "el rostro de Hera", y fue tomado como símbolo del esplendor celeste y de la gloria divina.

En una tumba romana del siglo IV, vemos al pavo real con una rama de laurel, en su  simbología funeraria de triunfo sobre la muerte del cristiano.

Semejante imagen de gloria no podía ser corruptible tras la muerte, por lo que empezaron a correr rumores de que el pavo real era incorruptible, en determinadas condiciones ambientales. En la Francia medieval, se decía del pavo que su carne podía curar la gangrena, y en algunas zonas peninsulares esa misma carne se usaba contra el veneno de serpientes.
FOTO CIRCULO ROMÁNICO: Pavos reales, picoteando un cáliz, en un capitel de San Isidoro ( León)
Los simbolistas cristianos pronto tomaron su imagen como emblema de la inmortalidad y la resurrección.  En el cristianismo persistió su simbolismo relacionado con la rueda solar, y su cola además contenía el cielo estrellado.

En Oriente dos pavos reales estan a los lados del Arbol de la Vida.
En el cristianismo podemos encontrarlo solo o dos pavos reales que abrevan en un cáliz.

Tambien lo vemos en el Románico como montura, de esa guisa  y " es el animal de los cien ojos", y representa la visión del alma cara a cara con Dios.

En el esoterismo cristiano, el pavo real simboliza la totalidad ya que contiene todos los colores.

Pavo real en Santa Marta del Cerro (Segovia).
Los cristianos en las catacumbas  hicieron un paralelismo extraños, entre el águila romana que agarraba el mundo como imagen dominadora, con el pavo real sobre el orbe, como emblema del amor, la resurrección y del propio Cristo en oposición a la tiranía romana. Esa iconografía del pavo sobre el mundo, lo encontraremos en una casulla llamada de Santo Domingo, en Toulouse, en el siglo XIII.

Los pavos reales que picotean el caliz, aspiran a la vida eterna.

Dado ese simbolismo de fertilidad divina, y de inmortalidad, así como de emblema de Jesús, es curioso que aparezca en algunas iglesias o colegiatas vinculadas a "enigmas grialicos".