martes, 18 de marzo de 2014

Documentación templaria en Castilla y León: Relaciones con otras Ordenes Militares

En general, las relaciones con las otras Órdenes Militares fueron buenas, exceptuando la de Alcántara; hubo también algún problema puntual con las de Santiago y Montegaudio. 

 Ya en septiembre de 1178, aprovechando su presencia en la Curia Regia de Salamanca, las Órdenes del Temple, Hospital y Santiago acuerdan hermanarse. Diez años después, las mismas Órdenes acuerdan que sus procuradores defenderán por igual los derechos de todas en la Curia romana. 

De nuevo las mismas Órdenes, incluyendo esta vez a la de Calatrava, firmarán otro acuerdo, entre 1222 y 1224. Por él, los jerarcas de las cuatro Órdenes establecieron la creación de una Junta compuesta por tres freires de cada institución, que se escogerían  primeramente por los Maestres, y luego por los otros iembros de la Junta. Cuando surgiese algún problema, los tres freires de la Orden agraviada tendrían que citar a los otros nueve, so pena de castigo; luego, entre los 12 resolverían la disputa, obligando a la Orden culpable a rectificar. Si ésta se negaba, la Junta la denunciaría al pontífice, el cual podía expulsarla de la Junta. Las decisiones se aprobarían por mayoría, eligiéndose un  décimotercer freire para poder adoptar una decisión. Por otra parte, si un Maestre actuaba mal, o malgastaba la propiedad de su Orden, la Junta podría corregirlo, y si se negaba a reformarse, ésta lo denunciaría a los órganos superiores de su Orden (Capítulo, Treces, etc.). 
Es en esta segunda década del siglo XIII cuando se producen ciertas discrepancias entre el Temple y Santiago: sobre Alcañices, entre 1220 e 1223, en las que tuvo que intervir el papa Honorio III, y sobre Sanfiz do Ermo, en Galicia. Fueron resueltas, por lo que se comprueba, en favor del Temple, ya que ambos lugares les pertenecieron hasta la disolución de la Orden. 

A pesar de estos pequeños problemas, podemos calificar las relaciones de cordiales. La Orden de Santiago incluso tenía establecido en su Regla que se ayudase y socorriese, entre otros, a los miembros de las Órdenes Militares internacionales, aunque esta disposición, debido a lo dispuesto por el papa Inocencio IV, no era de obligado cumplimiento. Y ya la bula confirmatoria de la Orden de Santiago, del papa Alejandro 
III, expedida el 5 de julio de 1175, decía que los santiaguistas debían ayudar a templarios, hospitalarios, etc. 

Parece ser que Juan Osórez, Maestre de la Orden santiaguista, renunció al cargo en 1310, entre otras razones, por su desacuerdo con que se aboliese la Orden del Temple en el Concilio de Vienne, al que había sido convocado y al que no quiso asistir. 

En 1232, en una disputa entre las Órdenes de Santiago y Hospital, se nombran  como procuradores a tres freires de cada una, además de uno del Temple y otro de  Calatrava; pero como esta comisión no fue capaz de llegar a un acuerdo, fueron los Maestres de Calatrava y del Temple los que tomaron la decisión definitiva. Podemos ver  que, con algunas modificaciones en lo que respecta al número de freires, esta intermediación está basada en el acuerdo entre las cuatro Órdenes firmado pocos años antes. 

Con la Orden de Calatrava se concordará el Temple entre 1219-1220, prometiéndose mutua ayuda, pero las relaciones habían sido inicialmente tensas, ya que, después de la defensa de la fortaleza de Calatrava por la misma Orden, recién fundada, algunos templarios habían decidido pasarse a ella. 

Posteriormente pleitearán por varios lugares, entre ellos Montalbán, El Carpio y Ronda (Toledo). 
Con la Orden de Alcántara las relaciones fueron siempre tensas. La enemiga empezó en 1220 al tener que abandonar los templarios las demandas que sostenían contra la predecesora de esta Orden, la de Pereiro, sobre ciertos castillos, para ganarse el favor de Alfonso IX. 

Por la posesión de Ronda pelearía también la Orden de Alcántara, la cual, a pesar de una sentencia favorable de los jueces, se encontró con la resistencia armada de los templarios, ayudados por otros cristianos y musulmanes, impidiendo que se posesionasen de ella, lo que llevó a que, en 1253, se excomulgase a los templarios y se solicitase del arzobispo de Santiago que retirase el apoyo al Temple. En este pleito llegaría a tener que intervenir Alfonso X. 

Y en la época del proceso que llevará a la disolución de la Orden del Temple, se producirán nuevos episodios de tensión y violencia con la Orden de Alcántara, especialmente en Extremadura. 

Con la Orden de Montegaudio también tuvieron problemas, a raíz de que parte de esta Orden decidió ingresar en el Temple, ya que en 1186 el Maestre provincial de Montegaudio donó al Temple los bienes de la Orden en Aragón, León y Galicia, la cual, aunque no fue efectiva en ese momento, sería ratificada en parte por el monarca aragonés, que en 1196 incorpora la Orden de Montegaudio, en su reino, al Temple; pero 
en ese momento los caballeros de León y de Castilla rechazaron la incorporación, recibiendo de Alfonso VIII de Castilla el castillo de Monfrag, tomando la Orden este nombre. Los templarios no se resignaron y consiguieron hacerse con los castillos de la Orden de Montegaudio en Castilla y León, excepto Monfrag. 
En estos pleitos tomarían parte pontífices como Inocencio III, que en octubre de 1198 delega en los obispos de Osma y Zaragoza, y en el abad de Veruela, para que entiendan en el pleito, mencionándose en el documento al Maestre templario de León. 

Inocencio III confirmaría, en 1215, la transferencia al Temple de todos los bienes de la Orden de Montegaudio adquiridos antes de 1196, mientras que los caballeros que no habían ingresado en el Temple podrían conservar los adquiridos con posterioridad a ese año. 

No es ésta la única ocasión en la que los pontífices intervienen: en abril de 1254 Inocencio IV manda al Maestre del Temple en los tres reinos que admita en la Orden a Esteban Pérez, que había tenido que abandonar la de Santiago por causas legítimas. 

PANORÁMICA DE LA ORDEN DEL TEMPLE 
EN LA CORONA DE GALICIA-CASTILLA-LEÓN 

Carlos Pereira Martínez 

Destaco ese hermanamiento de las Ordenes de Santiago, Hospital y Temple que se firma en Salamanca y que se ratifica años después. Esto explicaría que compartieran iglesias en el Camino de Santiago y que una vez desaparecidos, alguna de esas iglesias quedaran en propiedad de la Orden de Santiago o del Hospital. En concreto me refiero a San Lorenzo de Vallejo donde hay simbología templaria o una pequeña iglesia santiaguista en Villar de Donas, donde se puede ver alguna que otra cruz templaria.