miércoles, 2 de septiembre de 2015

De puertos y caravanas... rutas de aromas y comidas de al-Andalus. ( 3)... que tome nota el escriba)


 Siempre el sonido del agua trae regocijo a mi alma, es como el aleteo de un colibrí en mi corazón. Siento que mi corazón se abre como una rosa y  llora de felicidad. El olor de los jazmines y las damas de noche, me embriaga. Las rosas, el espliego, el tomillo, la hierba luisa y la verbena, reconfortan mis sentidos y me traen el recuerdo de mi madre, tu abuela. 

La pureza del azahar, me evoca recuerdos de la niñez, cuando mi padre hablaba junto a estas albercas que me vieron crecer... hablaba sin parar de viejas historias de camellos y caminos polvorientos, de mares de arenas y estrellas en el cielo que guian al caminante hasta los puertos.

Mi niño, pedacito de sol y luna, como el me lo contara, yo te lo cuento... aquí acurrucadito,  mientras te acuno a la hora de la siesta en el frescor de este jardín. Nunca olvides tu origen y tus raíces porque la vida es extraña y misteriosa y quizas tus pasos algún día te lleven a la tierra de tus antepasados.

Dicen que los antiguos dhows (1) desafiaban las olas en el Mar de Fars (2), hasta llegar más allá del Golfo de Bengala. Luego regresaban a Persia, Iraq, Omán, Egipto y el Yemen, con especias, sedas, brocados, joyas que compraban en el oeste de la India, en las Islas de Java o Sumatra. Desde Kinbaya, en el oeste de la India, traían el dulce sukar(3), la travesía era peligrosa y con muchas escalas como el legendario puerto de Kandahar, Sandabur, Hinawr, Manyarur, Calicut, y Kawlan . Toda esa costa que incluía el país de Malabar, o de la pimienta, era una interminable plantacion de cocoteros y  pimenteros. Allí en Mangalore en plena bahía de Dunb-Jawr-al-Dunb, tus antepasados de la linea materna de sangre siria y persa, cargaron durante siglos fardos de pimienta, cocos, y jenjibre. La pimienta de Malabar, se recolectaba en pequeños racimos en otoño, secando sus granos aún verdes al sol, hasta que adquirían ese color negro que tu conoces. Princesas persas se casaron con tus antepasados para forjar alianzas comerciales, con las embarcaciones de Qaliqut, que cargaban con el te de Bilad Sarandib (4) y China.  El te blanco con olor a jazmines que tanto te gusta y que es tan escaso y caro como el oro, y que te encanta saborear por las tardes. Desde nuestro puerto en Battala (5), se cargaba la canela, cuyos troncos formaban diques en la costa. En Bilad-al Yawa (6)se llenaban los barcos de benjuí, alcanfor, aloe, sándalo, clavo y jenjibre, allí habíamos creado los puertos de Sarhá y Qaqula.


Hoy desde este palmeral  de al-Zuwaga  (7), junto al río Bembezar, miro a la tierra de Zafar(8), llamada así por Zafar al-Humud, la última ciudad costera del Yemen,  de donde partian los barcos y tras 28 dias de travesía con viento favorable, atravesaban el mar de Fars, antes de alcanzar puerto. Allí en Zafar,, se cultivaba el betel, que perfuma el aliento, facilita la digestión y es afrodisiaco. De los cocos se obtenía aceite que embellecía el negro cabello de las yemenitas.  Siguiendo la costa se llegaba hasta Hasik donde los barcos se cargaban de kundur (incienso) y así la carga se iba adentrando en el Golfo Persico, hasta hacer escala en Siraf (Persia), llegar a la confluencia del Tigris y el Eufrates (Iraq), remontar su corriente navegable, hasta la mitica Basora, desde donde se distribuian las caravanas que iban a Siria y Egipto por las rutas interiores y si seguía el río Tigris, llegar hasta Bagdad, la capital del califato abbasi. Esta era la ruta del Golfo Persico, la otra ruta maritima era la del Mar ROjo, la ruta de Adén, era la favorita de los comerciantes egipcios que se adentraban por Yudda, en Arabia Saudí. Era tal riqueza que se movia en Adén, que decían que los comerciantes hindues y egipcios que allí vivian eran los más jactanciosos de todo Oriente. Lo extraño es que compartían la ciudad con los creyentes que embarcaban en Yudda después de haber hecho el Hayy. Los fuertes vientos de la costa nubia, ponian en peligro los barcos, en el Mar Faraónico por la gran cantidad de escollos y arrecifes coralinos. Las gerbas,  contaba Ibn Yubayr al Balansí ( el valenciano) al no estar unidas con clavos, zozobraban con frecuencia por lo que poco a poco se fue dejando esta ruta por la ruta terrestre por Aydab hasta el Alto Egipto. Aunque menos peligrosa que el mar, tambien era penosa por el calor. Aún así en tiempos de paz, aún se navegaba por el Khalif as-Suways, el golfo de Suez, donde se dice que Moises por designio divino abrió las aguas para su pueblo, huyendo del faraón.

Pero sin duda, las rutas caravaneras del interior son las que más te gustaran, y de ellas hablaremos mañana, ahora duerme. Sueña con aquellas caravanas que viajaban por las tierras de Iraq, Siria y Palestina,  y las que viajaban por Nubia, el Alto Egipto y el Delta del Nilo.


1: Dhows, viejas embarcaciones arabes a vela

2: El Mar de Fars: Océano Indico

3: sukar, azúcar.

4.- Bilad Sarandib, Ceilán.

5.- Battala, antigua ciudad musulmana, en pleno Ceilán, la actual Puttalam, su capital.

6- Bilad al Yawa, Java

7.- al Zuwaga, nombre bereber dado a Azuaga, pueblo de Badajoz

8.- Zafar, nombre árabe de Zafra, en  Badajoz.