martes, 18 de marzo de 2014

Documentación templaria en Castilla y León: Relaciones con los Reyes.

La relación de los templarios con la monarquía experimentará altibajos, dependiendo de la mayor o menor proclividad respecto a la Orden de los diferentes reyes. 

Alfonso VII, que los había conocido en Portugal, les donará la villa de Villaseca, en Soria, hacia el año 1146. Algo antes de 1148 les entrega algunos bienes en Carbajal de la Legua, cerca de León y con posterioridad a 1148, la fortaleza de Calatrava que el Temple devolverá, un tiempo despues, a Sancho III de Castilla, por no sentirse capacitados para defenderla frente a los almohades. 

Alfonso VIII de Castilla, que les había donado Terradillos en 1191, solamente les dejará, en su testamento, una pequeña parte de sus armas, la novena del total, siendo las Órdenes más beneficiadas las de Santiago y Calatrava. Un Maestre de Castilla, 
Rodrigo, aparece en el séquito del rey en 1181, cando se firma el tratado de Medina de Rioseco con Fernando II de León. 

Bastante mejores fueron las relaciones con Fernando II de Galicia y León. Sabemos que el Maestre Guido da Guarda acompaña al rey bastantes años, figurando entre los confirmantes de numerosos documentos del monarca, entre ellos alguno tán importante como el tratado firmado con Alfonso VIII en Medina de Rioseco el 21 de marzo de 1181, en el que se establecían las fronteras entre ambos reinos de acuerdo con lo que había establecido, en su testamento, Alfonso VII. Forma también parte, en representación del reino de León, junto con el arzobispo de Santiago y el obispo de Ciudad Rodrigo, de la comisión que, después de celebrar una reunión inicial en Paradinas, redactaría el tratado de paz de Fresno-Lavandera de junio de 1183. 

Fernando II les donaría Coria ca.1168; la iglesia de Santa María del Templo de Villalpando en 1170, Ponferrada algo antes de 1178 o, en fecha indeterminada, el cillero de San Martín de Wamba (donación que revocará Alfonso IX, dándoselo al Cabildo de la Catedral de Zamora en 1198). También parece que les donó, en Extremadura, Cabeza de Esparragal, que aún reclamaban en 1236. 

Con Alfonso IX las relaciones, inicialmente, no fueron muy fluidas, puesto que el monarca, en la Curia Regia de 1188, revocó muchas donaciones que les había hecho Fernando II. Aunque tardará en devolvérselas -tendremos que aguardar al año 1211- ya en 1194, en el tratado que firma en Tordehumos con el rey de Castilla Alfonso VIII, el Maestre del Temple en el reino de León será el encargado de tener en prenda la tenencia de varios castillos leoneses, mientras que en el de Castilla lo será el Maestre de Calatrava. 

Entre febrero y agosto de 1214 el Mestre del Temple, Pedro Alvítez (también llamado Alvito o Alviti), será Mayordomo real: en un documento del monasterio de Castañeda, de febrero de 1214, aparece en la lista de confirmantes "Maiordomus eius Magistro Milicie Templi", y en otro documento de 1 de agosto de 1214, en el que Alfonso IX confirma a la Orden del Hospital todas las propiedades que tenía en sus reinos, aparece "Magistro Templi P[etro] existente regis maiordomo". Volverá a ocupar este relevante cargo en 1216. El cargo de mayordomo era de mucha importancia, ya que realizaba una supervisión general de la corte. Fue detentado siempre por miembros de la alta nobleza. 

Alfonso IX les permutará el castillo de San Pedro de Latarce por el de Milana, el 12 de marzo de 1203. El 29 de abril de 1211, estando en Villafranca, firmará un pacto con el Maestre Gómez Ramírez por el cual les restituye Algodor, las heredades y solares 
que habían poseído en la vega de Coria, Alcañices con su territorio, las salinas de Lampreana, San Felices y Moledes (las tres cerca de Benavente), y lo que habían tenido en Limia (Galicia), donándoles, además, "Aruoyxelo cum omnibus suis directuris et pertinencis", Canedo (en Tierra de Lemos, Lugo), con su iglesia, casares y pertenencias, y "in terra de Faro, quantum ad regiam pertinet feligresia Sancti Jacobi de Sigraes", prometiéndoles también que, si recuperaba los castillos de Alba de Aliste y San Pedro de Latarce (en manos del monarca castellano), también se los donaría; a cambio, los  templarios renunciaron a la demanda que le habían interpuesto al rey sobre los castillos de Portezuelo y San Juan de Mazcoras, que Alfonso IX deseaba entregar a la Orden de Pereiro -futura Orden de Alcántara.

En su testamento, otorgado en Sevilla el 21 de enero de 1284, Alfonso X hace importantes referencias a la Orden del Temple, designando, entre sus albaceas, a don Martin Gil de maestre de la orden del Temple. 

 Cuando asume el poder Sancho IV, los jerarcas templarios serán miembros de su corte; primero Gómez García, comendador mayor de Castilla y León, valedor de Sancho en la lucha dinástica contra Alfonso X, el cual ayudaría al monarca a resolver militarmente, junto con las otras Órdenes Militares, los conflictos surgidos en Badajoz en 1289, cuando fuerzas rebeldes habían proclamado rey de Castilla a Alfonso de la Cerda, y luego los Maestres siguientes. A Gómez García le concederá Sancho IV "la meatad do seruiçio y de la fonsadera delos sus uasallos" mandando ese mismo día "a los omnes que moran en tierra dela Orden do Temple e dela tierra d´Alliste e de Táuara, que recudiesen a don Gomez García, comendador maior do Temple en Castiella e en León con los marabedís de la moneda forera".

Los Maestres provinciales templarios también confirman algunos documentos de Fernando IV para después desaparecer de la documentación, lo cual indica que las relaciones con este monarca no fueron demasiado fluídas, quizá a partir de 1295, cuando un comendador templario, Martín Martínez, acoge al infante don Juan en el puente de Alcántara, entregándosela y yendo luego con él a Coria. Pero fue especialmente a partir de 1307, al comenzar en Francia las investigaciones sobre los templarios, cuando las relaciones son totalmente frías, llegando el monarca a disponer 
de bienes del Temple y donarlos a particulares ya en ese mismo año, es decir, cinco años antes de la disolución de la Orden del Temple en el Concilio de Vienne de 1312. 
 Será por documentos de Fernando IV cuando conozcamos que la Orden del Temple había obtenido de los monarcas -no sabemos cuál fue el primero- un privilegio por el cual se les concedía la luctuosa de los vasallos del rey; impuesto que era cobrado por el comendador de Medina del Campo-Luctuosas.

PANORÁMICA DE LA ORDEN DEL TEMPLE 
EN LA CORONA DE GALICIA-CASTILLA-LEÓN 


Carlos Pereira Martínez 



Será a partir de este momento cuando se pierde documentación incluso se llegará a falsificar datos para no admitir el origen de ciertas donaciones.