lunes, 10 de febrero de 2014

Breves notas sobre la arquitectura románica y la decoración de edificios.

El románico es un arte que muestra uniformidad de estilo en toda Europa, por la influencia de las órdenes monásticas. La reforma benedictina que se origina en el monasterio de Cluny que fue fundado a principios del siglo X. Este será uno de los motores de difusión a través de su millar de abadías diseminadas por todo Occidente.

El abad de Cluny, San Hugo, será además quien difunda la costumbre de venerar las reliquias de los santos. Es de esta forma que comenzará un movimiento de peregrinos por los caminos de Europa. Los peregrinos serán el vehículo para conseguir una cultura europea. De esta forma podemos decir que el románico es un arte de viajeros, un arte hecho para un camino, y se formó con las aportaciones de los pueblos de Europa.

Las rutas de peregrinos más importantes fueron la de Tierra Santa que pasaba por Monte Casino y el sur de Italia. La de Mont Saint Michel en la Bretaña francesa y el Camino de Santiago, que se convirtió en la culminación de todas las rutas de peregrinación.

El Codex Calistinus, fue la guía del peregrino, y contaba anécdotas e incluso lugares adecuados para el hospedaje, de esta forma se creó la primera "guía turística".

Algo importante que no debemos olvidar es que si bien en Francia, el románico se eleva sobre monasterios que ya existían y se reforman, en España, estamos en plena Reconquista. España es una tierra de nadie, con  grandes extensiones baldías y solitarias por culpa de la guerra, así que el románico en nuestro país es un verdadero tubo de ensayo para probar de todo, y hallar nuevas soluciones artísticas.

Aunque se experimentará, el románico no perderá su deseo fundamental que fue el de construir edificios muy sólidos y permanentes que inciten al recogimiento y la oración. En función de esto se elegirán materiales y técnicas. Debido a ese deseo el material más usado será el sillar de piedra, dando de lado a la madera por los riesgos de incendios que conllevaba. En España, tendremos además ese original románico mudéjar que tanto sorprende a los extranjeros que visitan nuestro país.

ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS

El arco de medio punto doblado, es un arco exterior que se corresponde con el interior del edificio; se crea de esta forma porque el muro románico está compuesto por dos pares de sillares dejando un hueco entre ellos que se rellena con ripio.

Como soporte tenemos las columnas, estas recogen el peso de las techumbres y de los arcos formeros (fajones), como el pilar y la columna se queda cortos en este esfuerzo, se creará el pilar cruciforme que evolucionará hasta el haz de columnas, forma muy estética de distribuir las cargas del edificio.

Uno de los problemas que tienen los edificios es la luz, ya que al ser tan sólidos y pesados  apenas tienen vanos. Así que se aprovecha el hueco entre los contrafuertes y la nave central se elevará sobre las otras para recibir algo de luz.

Con el movimiento de peregrinos en los caminos se deben crear espacios para albergarlo para este fin se crean los triforios, o un piso elevado, donde dormían esos viajeros, además en algunos lugares se levantó incluso otra planta para que hubiera un vigilante nocturno que hiciera la ronda, este piso sobre el triforio, se llama andito, y se suele ver en Normandía y la Isla de Francia.

Estos elementos se desarrollan en iglesias y monasterios. Las plantas son por lo general de cruz latina, de una o varias naves e incluso poligonales.

Los elementos decorativos son muy variados y encontramos:

Elementos vegetales, como las hojas de palma, vid, flores, roleos...

Elementos geometricos, como ajedrezados, canecillos, zig-zag, festones, rombos...

Elementos animalisticos como leones, arpías, sirruk, fenix, demonios, osos, perros, liebres...

Elementos humanos, como personajes bíblicos-históricos, dogmas,  personajes costumbristas...

Este tipo de decoración, la podemos encontrar en las pinturas y esculturas, abriendo a quien contempla un mundo simbólico a veces que sorprende por lo sencillo e ingenuo  y en otras ocasiones, terriblemente complejo, cuyo mensaje es muy díficil de desentrañar.