domingo, 22 de diciembre de 2013

Urbs regia: Todo por hacer

Los visigodos, llegaron a la Península en el año 414, al no poder conseguir su objetivo de llegar al norte de África, pactaron con Roma. De esta forma empezaron a proteger Hispania de los otros pueblos germanos (suevos, vándalos y alanos) que no cesaban de saquearla desde principios del siglo V.

Cuando los visigodos entraron en el Imperio, ya estaban cristianizados aunque dentro de la herejía arriana. que consideraba que en la doble naturaleza de Cristo, predominaba la humana. Por lo que ellos le consideraban hombre y no un dios.

La monarquía visigoda primero se asentó en Toulouse y  tras la derrota de Vouillè, a manos de los francos en el año 507, se trasladaría a Toledo tras su paso por Barcelona.

Apenas sabemos nada de los dos siglos en que los visigodos dieron forma a su Reino de Toledo. Los datos que nos han llegado hacen referencia a la Iglesia y la Monarquía, pero no se nos dice nada de la ciudad y alrededores.

De esta forma, debido a la falta de fuentes escritas y arqueológicas, que nos llegaron de forma muy fragmentaria, se hace díficil reconstrui la ciudad de aquella época y su forma de vida.

Los historiadores y arqueólogos se sorprenden de que haya tan pocos restos de esa época. Apenas unas piedras talladas reutilizadas en iglesias, conventos o murallas, como mampostería. Es una incognita, el lugar donde se hallaba ubicado el Palacio real, iglesias que aparecen señaladas en fuentes escritas.

Hasta fechas recientes todo apuntaba a que la vida palaciega debía haberse llevado en la parte alta de la ciudad, en el casco. Pero tras las excavaciones en Vega Baja, todo los datos apuntan a que fue en el "suburbio", sub-urbis... bajo la ciudad donde estuvo el apárato de poder de los reyes visigodos. Y esta sería la razón de porque faltan restos en el casco antiguo donde simplemente se levantaron iglesias, entre ellas la catedral que sería el lugar del poder epicospal.

Muchos tópicos comienzan a caer... por ejemplo se decía que Toledo, no fue una ciudad importante ne época romana. Pero esto se contradice por la envergadura del circo romano de la ciudad que está en la Vega Baja. 

Así que los arqueólogos comienzan a decirnos que la ciudad fue más importante de lo que se creía, y que mientras ciudades cercanas como Consabura (Consuegra), Complutum (Alcalá de Henares) o Caesarobriga (Talavera de la Reina) iban decayendo a la par que el Imperio. Toledo como nudo de comunicaciones a través de calzadas, empezó a destacar en el centro peninsular, por sus actividades comerciales que lideraban principalmente los judíos asentados tempranamente en la misma.

En la Vega Baja, han ido apareciendo restos de terra sigillata africana, de la más alta calidad, reservada a las familias con buenos recursos económicos, y hay restos judíos del siglo IV, en la ciudad como la lucerna con la representación de la menorah que apareció en unas excavaciones.

Fue Atanagildo I, quien en el siglo VI, estableció definitivamente la corte en Toledo, atraido por estar en el centro geografico del reino y esas buenas comunicaciones con el resto. A esto se sumaban los ricos y fertiles terrenos de las huertas que había junto al Tajo. De esta forma una ciudad importante pero de segunda categoría, se transformó poco a poco en la Urbs Regia, residencia de los Reyes, la corte y una compleja administración.

Las relaciones exteriores de los visigodos en el siglo VI, fueron muy intensas con los merovingios. En el año 566 acude a Toledo por ejemplo, la embajada que solicita la mano de Brunekilda hija de Atanagildo para rey Sigeberto I de Austrasia, y su hermana se casó con Chilperico I de Neustria, hermano del anterior. Gelesinda, la esposa de Chilperico acabó asesinada. El asesinato fue recogido en los versos de Venancio Fortunato: "Toledo te envío, ¡oh Galia¡ dos torres gemelas, la primera permanece erguida, yace rota la segunda".

Fue Leovigildo quien da forma a la ciudad regia, y empieza a levantar el complejo palatino de la Vega Baja, y se carga de elementos simbólicos como el trono, la diadema, manto, orbe, etc., imitando a los emperadores de Bizancio.

En el Palacio Real, de la Vega Baja, se instauró el "Oficio Palatino", donde encontramos cargos como el conde del Tesoro, el de la Cámara Regia, el de los Notarios, el de los Espatarios, el del Patrimonio, el de los Escanciadores, y el de los Establos Reales. A estos cargos se añadía el del Gobernador de la ciudad de Toledo y uno de los obispos de la provincia cartaginense que debían vivir en la corte. El más importante de estos condes era el encargado del Tesoro Real, que los reyes visigodos habían ido formando desde antes incluso del saqueo de Roma. A su tesoro se le anexionó el de los reyes suevos cuando Leovigildo les venció.

Como podemos observar es de vital importancia que sigan los trabajos de investigación de Vega Baja y cese la especulación sobre este espacio único en una ciudad patrimonio de la Humanidad.



FUENTES:

IZQUIERDO BENITO, Ricardo, "Urbs Regia (siglos VI-VII), Historia de Toledo, de la Prehistoria al Presente, Toledo, 2012, pp.93 y ss.