viernes, 13 de diciembre de 2013

La sensibilidad de la estética medieval

El hombre medieval vívió en un mundo poblado de símbolos, significados, sobresentidos, enigmas, preguntas, respuestas, y manifestaciones de Dios en las cosas, una naturaleza que hablaba un lenguaje heráldico, donde el león no era sólo un león, o un pelícano era sólo un pelícano, donde el unicornio, o el grifo eran tan reales como el oso o el pavo real. El lenguaje estético se llenará de símbolos, arquetipos, y alegorías, de díficil interpretación en algunos casos para el hombre moderno. Una riqueza simbólica, que hará que haya una primera, segunda, y hasta tercera lectura en algunos casos, según la preparación del "lector", haciendo del Arte Medieval, un arte paradójico en su sencillez, ingenuidad y a la vez complejidad y profundidad.

En la Edad Media, la estética se inspiró en las ideas filosóficas de las Antigüedad clásica, pero adaptándolas a la visión cristiana. Otras ideas surgieron de la tradición bíblica y de la patrística.

En los comentarios al libro de la Sabiduría de San Agustín, se nos dice que el mundo fue creado por Dios según numerus, pondus y mensura (manifestaciones del "bonum" metafísico.

Vivimos en un mundo como cuenta Tomás de York, en su Sapientale: "mundus totus est rotundus, orbicolatus et ecenter, factus, decorusque. El mundo entero es perfecto redondo, está bien formado y es hermoso.

Alberto Magno dirá: "La esencia universal de lo bello consiste en el resplandor de la forma sobre las partes proporcionadas de la materia o sobre las diversas fuerzas o acciones".

Belleza, proporción, luz, música...

Las proporciones medievales, están inspiradas en el "Canón" de Policleto y la obra de Vitrubio que inspiró a autores como San Agustín.

El "Canón", decía que "la belleza viene poco a poco a través de muchos números", "la belleza no consiste en los elementos, sino en la proporción de un dedo con relación a otro dedo, de todos los dedos respecto al resto de la mano...".

San Agustín y sobre todo Boecio, transmiten a la Edad Media la filosofía de las proporciones en su aspecto originario y pitagorico. A través de Boecio, Pitágoras se convertirá en el inventor de la música

Boecio, recordará como Pitágoras, un día observando el golpear de los martillo de un herrero sobre el yunque, como estos producen sonidos diferentes, dándose cuenta de la existencia de relaciones entre los sonidos de la gama así obtenida son proporcionales, al peso de los martillos. De esta forma se puede decir que el número rige, el universo sonoro en su razón física y lo regula en su organización artística.

Pitágoras siguió investigando y cayó en la cuenta de que la música desagradable enerva al individuo mientras que las armonías agradables elevan al ser humano. Este hecho, hace que la música sea de entre las artes la más sublime, porque afecta la psiquis de los individuos, hay ritmos duros, ritmos moderados para educar a los jóvenes espartanos. Y es conocido el hecho de que los pitagoricos calmaron un muchacho ebrio usando una melodía hipofrigia con ritmo espondaico. De esta forma los pitagoricos usaban melodías para dormir y otras para despertar. Boecio explicará esto, diciéndonos que el alma y el cuerpo del hombre están sujetos a las mismas leyes que regulan la música y estas proporciones "musicales" se encuentran en el Cosmos. De esta forma el microcosmos y el macrocosmos se unen por un nudo matemático y estético. La música de las esferas de Pitágoras que generan los 7 planetas.

En el siglo XII, surgirá la Escuela de Chartres, que hará hincapie en que el kosmos, es el orden y es la obra de Dios, siendo la mediadora la Naturaleza. La Naturaleza, que es una fuerza que preside el nacer y devenir de las cosas. Dios es un arquitecto y su obra responde a un orden matematico.

Otra teoría que influirá en el arte medieval es la del "homo quadratus", esta surgirá también en el siglo XII. Originada en las doctrinas de Calcidio y Macrobio. Para ellos el universo era como un gran hombre, y el hombre era como un pequeño cosmos. Por estas doctrinas en  la época medieval se intentará interpretar el universo de una forma alegórica, interpretando arquetipos matemáticos en la relación del macrocosmos y el microcosmos. En la teoría del homo quadratus, el número, será el principio que rige el universo, y este adoptará significados simbólicos, que se fundarán sobre una serie de correspondencias numéricas que son también correspondencias estéticas.

La música tiene 8 tonos musicales, apunta un monje cartujo, porque cuatro encontraron los antiguos y cuatro los autores modernos.

"Los antiguos razonaban de esta manera: tal como es en la naturaleza, así debe ser en el arte: la naturaleza en muchos casos se divide en cuatro partes... Cuatro son las regiones del mundo, cuatro los elementos, cuatro las cualidades primeras, cuatros los vientos principales, cuatro las complexiones, cuatro las facultades del alma, cuatro las fases de la Luna, cuatro es el número constitutivo del tetraedro timaico del fuego, cuatro las letras del nombre ADAM, cuatro es el número del hombre y así en adelante. (...)" Anónimo cartujo , "Tractatus de música plana".

Y así es como el cuatro pasa a ser en el número gozne y resolutor,  siendo el tetrágono el hombre moralmente válido. Pero el hombre cuadrado es también pentagonal, siendo el 5 un número lleno tambien de arcanas correspondencias, siento la pentada una entidad que simboliza la perfección mística y estética. La mistica de Santa Hildegarda se basa en la simbología de las proporciones y en su fascinación por la pentada.
Para Hugo de San Victor, el 10 es un número de perfección. Los números tendrán profundos significados y habrá intercambio de ideas entre árabes, judíos y cristianos, en materias vinculadas a la geometría , matematicas, la simbología del número y se volverá a mirar a la gematría.

Poco a poco iremos desarrollando estas pequeñas pinceladas introductorias.

La estética medieval es la estética del color, en ropas, tapices, esculturas y frescos románicos o en  vitrales goticos. Para Hugo de San Victor, el verde es el color más bello entre todos pues es simbolo de la primavera y del futuro renacimiento. El hombre medieval ama la luz y su juego cromático. Esta idea de Dios como Luz, viene desde las tradiciones egipcias y el dios Ra, el Bel semitico, el Ahura Mazda iraní,  el sol platónico de las ideas y el Bien. Y para colmo vía Córdoba y Toledo, llega el panteismo árabe repleto de belleza, fulgores, brillos y visiones de luz. San Buenaventura escribirá:

"Cuanto esplendor habrá cuando la luz del sol eterno ilumine las almas glorificadas... Un gozo extraordinario no puede esconderse, si irrumpe en gozo o júbilo y cánticos, en los que irán al reino de los cielos".